Una de las consecuencias del mito monoteísta del Dios hecho a imagen y semejanza del hombre, es la identidad del hombre, la obligación de ser "hombre de una pieza", que debe tener unas convicciones fijas e inamovibles (una fe, creencia o religión). Como todo en la naturaleza, el individuo varía con el tiempo, y las circunstancias y experiencias de su vida van modificando sus criterios. Según las teorías del análisis transaccional, en el hombre pugnan tres estados: niño, adulto y padre; según otros, son el ego, el yo y el superyo; otros hablan de consciente, preconsciente, subconsciente... El hecho es que diferentes combinaciones de estas (u otras) personalidades dan por resultado múltiples estados de ánimo que modifican nuestro comportamiento, haciéndolo imprevisible e incomprensible en la mayoría de las ocasiones para espectadores faltos de información .
"Para
terminar nuestro estudio queda por resolver todavía una última
ficción, una mixtificación fundamental. Todas las 'aclaraciones',
toda la psicología, todos los intentos de comprensión necesitan,
desde luego, de los medios auxiliares, teorías, mitologías,
ficciones; y un autor honrado no debería omitir al final de una
exposición la resolución en lo posible de estas ficciones.
Cuando digo 'arriba' o 'abajo', ya es esto una afirmación que necesita
explicarse, pues un arriba y un abajo no los hay más que en el pensamiento,
en la abstracción. El mundo mismo no conoce ningún arriba
ni abajo.
"Así es también, para decirlo pronto, una mentira el lobo
estepario. Cuando Harry se considera a sí mismo como hombre-lobo
y piensa que está compuesto de dos seres hostiles y contrarios,
ello es puramente una mitología simplificadora. Harry no es un hombre-lobo,
y si nosotros también acogimos, aparentemente sin fijarnos, su ficción,
por él mismo inventada y creída, tratando de considerarlo
y de explicarlo realmente como un ente doble, como lobo estepario, nos
aprovechamos de un engaño con la esperanza de ser comprendidos más
fácilmente, engaño cuya depuración debe intentarse
ahora.
"La bidivisión en lobo y hombre, en instinto y espíritu,
por la cual procura hacer más comprensible su sino, es una simplificación
muy grosera, una violencia ejercida sobre la realidad en beneficio de una
explicación plausible, pero equivocada, de las contradicciones que
este hombre encuentra dentro de sí y que le parecen la fuente de
sus no escasos sufrimientos. Harry encuentra en sí un 'hombre',
esto es, un mundo de ideas, sentimientos, de cultura, de naturaleza dominada
y sublimada, y a la vez encuentra allí al lado, también dentro
de sí, un 'lobo', es decir, un mundo sombrío de instintos,
de fiereza, de crueldad, de naturaleza ruda, no sublimada. A pesar de esta
división aparentemente tan clara de su ser en dos esferas que le
son hostiles, ha comprobado, sin embargo, alguna vez que por un rato, durante
algún feliz momento, se reconcilian el lobo y el hombre. Si Harry
quisiera tratar de determinar en cada instante aislado de su vida, en cada
uno de sus actos, en cada una de sus sensaciones, qué participación
tuviera el hombre y cuál el lobo, se encontraría en un callejón
sin salida y se vendría abajo toda su bella teoría del lobo.
Pues no hay un solo hombre, ni siquiera el negro primitivo, ni tampoco
el idiota, tan lindamente sencillo que su naturaleza pueda explicarse como
la suma de sólo dos o tres elementos principales; (...). Harry no
está compuesto de dos seres, sino de cientos, de millares. Su vida
oscila (como la vida de todos los hombres) no ya entre dos polos, por ejemplo
el instinto y el alma, o el santo y el libertino, sino que oscila entre
millares, entre incontables pares de polos."
