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Lo que sigue es un extracto de El sistema dinámico de la cultura y los diversos estados de la mente humana. Bases para un irracionalismo sistémico, de Josep Mª Fericgla, publicado por la editorial Anthropos en el nº 9 de Cuadernos de Antropología, publicado en marzo de 1989 en Barcelona. A pesar de haber reducido notablemente el texto original, puede asustar un poco la longitud del extracto. Creemos que su importancia a la hora de establecer unos principios básicos en cuanto a lenguaje y conceptos, merecen el esfuerzo de penetrar en  su complejidad. 

portada FericglaEl gran escritor inglés Aldous Huxley (y tal como comenta Gregory Bateson) solía decir que el problema central de la Humanidad es la búsqueda de «gracia». Empleaba la palabra en el sentido con que, a su entender, se la utiliza en el Nuevo Testamento, pero la explicaba con sus propios términos. Defendía, como Walt Whitman, que la comunicación y la conducta de los animales posee una ingenuidad que el ser humano ha perdido. La conducta y comunicación del ser humano están corrompidas por el engaño y el autoengaño intencionados, y por la autoconsciencia. Tal como Aldous Huxley veía las cosas, el ser humano ha perdido la «gracia» que los animales aún conservan y que le permitía el contacto y la comunicación con la naturaleza en su esencia sistémica.
En definitiva, esto mismo lo hallamos explicado metafóricamente en nuestra cultura a través de la expulsión del Edén que sufrieron los primeros seres humanos (Adán y Eva) según nos explica el Antiguo Testamento: estos relatos míticos asimilan la pérdida de la gracia original y primigenia con la creciente incapacidad de comunicación directa con la naturaleza; es decir, con la pérdida de la armonía. Relatos similares los hallamos también en diversas culturas.
(...)la mera racionalidad teleológica, sin la ayuda y guía de fenómenos tales cómo los sueños, el arte, la religión y otros semejantes, es necesariamente patogénica y destructora de vida, más bien es inductora de caminos espirales de dirección entrópica que conllevan la muerte de toda cultura. La vida surge de «circuitos interconectados» de hechos, en tanto que la consciencia sólo puede ver y registrar una parte pequeña de aquellos circuitos o sistemas que interesan a la actividad y vida humanas. (...)
(...)nosotros mismos creamos el mundo que percibimos de acuerdo a unas leyes que al mismo tiempo rigen en nuestro mundo interior, cognitivo y mental en general, y en el mundo exterior: se trata de una suerte de leyes dinámicas que rigen las relaciones de los elementos (...). Nosotros seleccionamos, remodelamos y adecuamos la realidad que vemos para conformarla según nuestras creencias acerca de la clase de mundo en el que vivimos; y al mismo tiempo, y de forma sistémica, nuestras ideas acerca de la clase de mundo en el que vivimos, que es la estructura relacional que lo conforma, parten de determinadas relaciones básicas quede dan en el mundo en sí, nosotros incluidos en él. Para ello, la mente humana dispone de diversos recursos organizativos que en definitiva son los auténticos centros creadores de culturas que no se limitan a la lógica racional, y ni tan sólo al limitado número de elementos de la realidad que es capaz de captar nuestro proceso secundario o consciencia, (...).
(...)Comprender los EAC autoinducidos, práctica que podemos registrar en la inmensa mayoría de sociedades (incluida la nuestra) es un camino importantísimo para comprender a nivel profundo los mecanismos de creación cultural en un sentido fundamental: religión, arte, estrategias de supervivencia, creaciones simbólicas y otros. (...) niveles de consciencia más profundos que los cotidianos guían a los hombres de ciencia y a los artistas hacia experiencias y pensamientos que guardan pertinencia con aquellos problemas que son los suyos, y esta guía parece actuar mucho antes de que la persona de ciencia tenga algún conocimiento concreto de sus metas y de los senderos lógico-formales que seguirá hasta alcanzar, con suerte, su meta, (...).
(...)a pesar de que ningún occidental dude sobre la no-veracidad de los mensajes simbólicos vehiculados por el cine (...) prácticamente las tendencias en modas, ideologías y buena parte del ethos actual nos son condicionados por los mensajes llegados a través de la pantalla.
(...) Realmente no es el hongo el que genera la información que el chamán usa para orientar su colectividad, en el sentido de ser el «emisor del mensaje», sino que las substancias enteógenas permiten a la consciencia trabajar a niveles distintos del habitual. (...)
(...) las visiones y los mensajes que genera nuestra mente, y que tratan siempre de asuntos pertinentes a nuestra organización mental de aspectos externos del mundo en el que creemos vivir y de nosotros en él, proceden del interior del espectador, ya sea su propio inconsciente o, como algunos creen en un sentido junguiano, de un fondo heredado de memorias dinámicas, común a un pueblo y que constituye sus arquetipos inconscientes que son atrapados y plasmados en el arte, la religión y en todos estos elementos culturales fundamentales. En su sentido más absoluto, la facultad creadora es esta posibilidad de organizar nuestra forma de ver el mundo de forma distinta cada día, adecuándolo a aquellos estímulos dinámicos y organizados sistémicamente que nos llegan, sean captados por un proceso consciente o no. La facultad creadora es indiscutiblemente la posesión más preciosa que distingue al ser humano y la que más claramente participa de lo divino. Dicha facultad se encuentra vinculada de alguna forma con esta región de la mente que los enteógenos permiten descubrir.(...)
(...) este etnocentrismo se debe a nuestro hábito cultural de mantener actitudes teleológicas ante cualquier actividad que realicemos: pocas cosas de nuestra sociedad tienen el fin en sí mismas. Por el contrario, estamos entrenados hasta el automatismo inconsciente para ir derivando la finalidad de cualquier actividad hacia un estado posterior al que nunca llegamos. (...) los EAC
en ningún momento son teleológicos: su finalidad no está diferida, sino que se valora en sí misma, como la armonía. El chamán, el artista, el músico o el sacerdote pueden percibir una retribución pecuniaria por su actividad pero sólo en muy pocos casos—y especialmente entre los pueblos primitivos—esta retribución es adecuada para compensar al artista por su gasto de tiempo y material. Es posible que el chamán ahorre sus beneficios para adquirir nuevos artilugios y materiales
que necesita para su actuación, pero es evidente que en la mayoría de los casos, cuando hay que hacerlo, es el mismo chamán quien acaba poniendo parte de su esfuerzo para sufragar los dispendios que la renovación pueda ocasionarle. (...)
En lugar del propósito diferido, en los EAC existe una satisfacción inmediata e inmanente: la de ejecutar junto con los demás miembros de la comunidad, y de forma estéticamente hermosa, la creación del mundo de acuerdo a unos parámetros ecológicos, tradicionales y eficaces para la colectividad. la recreación periódica de aquello que une y justifica su sociedad. (...)
(...) cada sociedad humana se mantiene unida alrededor de un mito que ella misma teje y que actúa de capullo de mariposa uniéndola y protegiéndola de los procesos de disgregación, entropía y muerte cultural.(...)
(...) el mito en cuestión mantiene un determinado orden social específico y dinámico (...)
(...) estar «normal», o «loco» o «esquizofrénico» son términos relativos, no absolutos. (...) Los mitos son mecanismos de adaptación (...) que favorecen la salud mental y (...) el hecho de que tantos seres humanos contemporáneos parezcan neuróticos e infelices se debe a que han alienado el substrato mental creador de mitologemas.(...)
(...) Hablar de Estados Alterados de Consciencia presupone, de entrada, que existe un Estado No Alterado de Consciencia, y ciertamente ello es falso. No existe en forma substancial un Estado Ordinario o Cotidiano de Consciencia, ni tan sólo usando como criterio lo que los psiquiatras llaman la «prueba de verificación de realidad»: todos pasamos por una serie diferente de categorías de consciencia desde que nos levantamos por la mañana, hasta que nos acostamos nuevamente, y aun ello ateniéndonos estrictamente a lo que nuestras categorías culturales señalan, ya que durante los períodos nocturnos de nuestras vidas, en muchos casos se mantiene una consciencia despierta ante las imágenes oníricas. Conocemos un buen número de sociedades que no establecen frontera alguna entre lo que nosotros llamamos un «estado mental de vigilia» y lo que llamamos un «estado mental de sueño». Incluso según nuestros propios valores esta división es incorrecta: lo que en términos vulgares conocemos como la etapa del sueño, está realmente dividida en períodos de sueño paradójico y periodos de sueño ortodoxo, y cada una de estas etapas tiene características neurológicas, psicológicas, metabólicas y demás que permiten a los psiconeurólogos hablar de dos tipos de sueño absolutamente diferenciados.
(...) "consciencia ordinaria" (...) [es] aquel nivel de procesuasión mental en el que domina el análisis y la estructura sintáctica del lenguaje; el mundo que conocemos a través de la consciencia ordinaria es una creación de este lenguaje y se hundiría en el caos si fallara la ideación con estructura sintáctica. (...) los EAC son aquellos en los que predomina un orden paradigmático, y necesariamente una forma de expresión metafórica, como la que se da en los sueños y bajo los efectos de enteógenos.
(...) el campo que es capaz de abarcar la consciencia es más o menos amplio según la intensidad de la atención que dediquemos a un hecho: fenómenos que de ordinario pasan inadvertidos son captados por nuestros procesos mentales conscientes si les dedicamos una determinada cantidad de atención. Así pues, se puede derivar de lo anterior que la consciencia es «conocimiento», en el sentido de que gracias a determinadas potencias corticales distintas en cada escalón de la evolución filogenética, el ser vivo puede «pensar» de acuerdo a una amplitud de campo mayor o menor. (...) El ser humano no tan sólo es un ser pensante consciente—sino que detenta un cambio ya cualitativo respecto a otros niveles filogenéticos: es un ser autopensante y autoconsciente. Puede (...) pensarse el pensamiento o ser consciente de la su propia consciencia: es decir, podemos cerrar las compuertas de los canales sensoriales de percepción del mundo exterior por donde la atención sale a buscar presas sobre las que cebarse y obligar a que esta potencia mental, la atención, se dirija sobre nuestros propios mecanismos, procesos, contenidos y continentes psíquicos.
(...) toda experiencia religiosa, mística y chamánica tiene como última finalidad llegar a los EAC, desde los cuales el individuo, cerrado en sí mismo y en estado de profunda autoatención, se sitúa en la base del «realismo constructivo», en la base de la construcción del mundo real. (...)
La mente humana con todos sus potenciales (memoria, imaginación, lógica, intuición y todos los demás) y en todas sus dimensiones (consciente, preconsciente, inconsciente) es básicamente naturaleza. Se trata del más complejo funcionamiento sistémico que conocemos: la naturaleza elabora una estrategia, la cultura, para poder pensarse a ella misma y auto-organizarse. (...)
(...) religión (...) es (...) los sentimientos, los actos y las experiencias de los hombres individuales en su soledad, en cuanto aprenden por sí mismos a entrar en relación con aquello que de algún modo consideran divino (James, 1945). (...)
(...) en palabras de Karl Popper, ningún sistema de procesamiento de información puede incorporar dentro de sí mismo una representación actualizada de sí mismo. Durante los EAC la mente trabaja sobre la construcción del mundo que cada cultura ha realizado y sobre su percepción de las relaciones que se dan en él, y lo hace desde un estado jerárquico superior al que procede durante la vida social cotidiana, (...).
El nivel holorénico de consciencia es la atalaya desde la cual el ser humano puede pensar sus propios pensamientos, las relaciones que los organizan, su inclusión en el mundo, y, además, ser consciente de su propia consciencia en unos niveles muy por encima de los cotidianos: todo ello es expresado a través de los mitos que no hablan sino del propio mundo mental humano en el universo.
Este hecho tiene un peso capital durante el proceso de hominización y en la evolución filogenética que conduce hasta el homo sapiens sapiens. La capacidad mental de procesar el propio pensamiento desde unos límites mucho más elevados que el pensamiento ordinario, tiene una función definitiva en las estrategias de supervivencia del ser humano, mucho más complejas que las que propone la concepción biologista darwiniana clásica. Incluso en las especies animales filogenéticamente inferiores la evolución comporta también un nivel de consciencia distinto en cada especie (Hardy, 1965: 229)
En el ser humano, la máxima eficacia adaptativa que le permite sobrevivir en casi cualquier nicho ecológico de la Tierra le viene dada por el poder o capacidad de comprender los procesos del pensamiento que lo llevan a actuar en el mundo. Partiendo de esta capacidad que está en la «alteridad» del ámbito cultural explícito, el ser humano orienta la creación de la realidad social consensuada, acción que realiza por medio de las técnicas aplicadas (edificación de viviendas, cerámica, cultivos, medios de transporte, mecanismos diversos y todas las demás técnicas aplicadas que se usan para modelar el mundo material), las cuales desarrolla ya casi exclusivamente apoyándose en la estructura intelectiva y en las asociaciones lógico-racionales que dependen del neocórtex, y que en definitiva es el ámbito mental adecuado para tales eventos del mundo ordinario.
 (...)  los Mitos Explicativos que cada sociedad crea son la proyección metafórica de los procesos mentales que actuaron en los Tiempos Originarios para idear el mundo según lo vive cada sociedad. Lo cual implica que tienen su parte de verdad histórica literal. Se puede decir, haciendo un símil, que son el esquema de las conexiones del programa según el cual cada sociedad vive el mundo (...)
(...)  los mitos, en contra de lo que se ha venido creyendo durante mucho tiempo, son dinámicos y evolucionan con el tiempo en la medida que los cambios intragrupales o venidos del exterior obligan a remodelar la matriz cultural. (...)
Toda vez que la base del pensamiento humano reside en hacer cognoscibles las categorías en que se organiza nuestra experiencia del mundo, la diferencia principal entre los procesos mentales de los pueblos primitivos y los nuestros reside en el hecho de que nosotros hemos conseguido desarrollar, a través del raciocinio, un sistema mejor del campo total del conocimiento intelectivo, cuyo origen histórico lo marcan los griegos, cosa que las sociedades tradicionales no han hecho. Ello ha sido a costa de suprimir de nuestros paradigmas culturales otras capacidades de procesar información del mundo que escapan a los recursos intelectivos; tales asociaciones racionales, a partir de las cuales organizamos la realidad, constituyen la base de los conocimientos impartidos durante la educación en las sociedades industrializadas.
El tipo de conocimiento que genera el proceso intelectual organizando la realidad a partir de la lógica racional es unidireccional, sintáctico y de contenidos; en cambio el conocimiento que surge de la consciencia holorénica es de cariz emocional y pone el énfasis en las relaciones, por ello es más ecológico-cultural.
(...) la posibilidad de rehacer y reinterpretar constantemente los símbolos es el medio de que dispone el ser humano para conducir su propia evolución, hasta cierto punto (...). El mundo de los símbolos dominantes tiene su centro arquetípico y paradigmático en los mitos que cada sociedad instaura para explicarse y describirse. Finalmente los mitos son plasmaciones aparentemente estables de: procesos mentales en constante oscilación, con una elevada carga emocional; un conjunto metafórico y un discurso ético-finalista que ordena los principios culturales y la vida de la sociedad, todo ello producto de la compleja red sistémica mente-cerebro y de acuerdo a la estructura básica del inconsciente, el cual es «la naturaleza en el ser humano». La consciencia holorénica puede ser vivida por el ser humano en el sentido de que éste tiene capacidad para llegar—a partir de la aparición de la magna interconexionalidad que permite el neocórtex y la bi-lobularización encefálica, con lo que quedan superadas las dos instancias cartesianas: mente y materia. Probablemente la ley de frontalización que sigue actuando en el ser humano permita, en un futuro impredecible, una mayor capacidad para llegar a los niveles holorénicos de la consciencia, pero antes probablemente la cultura postindustrializada se vea obligada a integrar nuevamente las dimensiones propias de los procesamientos holorénicos de la mente. (...)
(...) si la ciencia se ha ocupado tanto de la producción de imaginería mental es: a) por su relación con las disfunciones mentales, tan frecuentes en nuestras sociedades; b) la relación con el acto creativo, evento que se halla de moda entre los temas de conversación de los intelectuales desde hace decenios; c) por su universalidad, manifestada en cada sociedad bajo distintas categorías culturales (religión, arte, capacidad curativa, enfermedades mentales y otras de tan fundamentales); d) porque sigue manteniéndose como centro de interés por su misterioso proceder y porque es una manifestación de la naturaleza humana en medio de vidas culturalmente ordenadas (y algunas tan programadas en la actualidad que acaban siendo mortalmente aburridas, aunque el ethos social anuncie que el programa conduce forzosamente a la felicidad).
(...) durante la producción de imaginería mental -en los estados holorénicos de la consciencia- hay alteraciones bioeléctricas, sinápticas, bioquímicas, en los ritmos encefálicos alfa y beta, en la regulación de la serotonina y de los canales adrenérgicos y otras (...).
La imaginería mental es una constante histórica, extendida y ampliamente verificada en las coordenadas de tiempo y espacio. En todas las sociedades de la tierra. incluidas las nuestras, hallamos:
1) imaginería mental espontánea o autoinducida (y ahora no me refiero al sueño natural únicamente).
2) distintas técnicas y métodos de aprendizaje para obtener tales visiones (consumo de enteógenos, prácticas de relajación perceptual, ceremonias colectivas basadas en la «búsqueda de las visiones», bailes y músicas extáticas).
3) formas socialmente consensuadas para interpretar la imaginería mental (los espíritus de los antepasados, las fuerzas de la naturaleza, manifestaciones del inconsciente y otras diversas).
En prácticamente todas las sociedades preliterarias la mediación de la imaginería mental es esencial para establecer contacto con el mundo de la alteridad habitado por dioses, espíritus o fuerzas de la naturaleza. Es de esta dimensión de la alteridad de la cual llegan, por un método u otro, las orientaciones necesarias para guiar hacia determinada finalidad trascendente el mundo cotidiano: el mundo de lo profano y material es teleológico, el mundo sacro dicta las normas y finalidades que se hallan incluidas en sí mismo.
(...) La imaginería mental es el paso entre el funcionamiento paradigmático del nivel holorénico y el sintáctico del nivel de consciencia ordinario.
(...) los procesos físicos obedecen al segundo principio de termodinámica, el cual determina que van perpetuamente hacia una creciente entropía; es decir, hacia estados más probables, que son los estados de equilibrio, de distribución uniforme y de desaparición de las tendencias y de las diferencias: hacia un estado de orden indiferenciado que es la muerte. Pero los sistemas vivos se comportan, según parece, de una forma totalmente opuesta. A pesar de los procesos irreversibles que se desencadenan constantemente y que acaban con la muerte material del organismo, los sistemas vivos tienden a conservar un estado de fantástica improbabilidad (Bertalanffy, 1971: 100). se mantienen en un estado de desequilibrio y hasta se desarrollan hacia estados de más improbabilidad aún, aumentando la diferenciación y complejizando el orden: dinámica que implica una capacidad de complejización creciente que en el ser humano se traduce en ir subiendo por las, cada grado más globales, jerarquías de la consciencia. El hecho de ascender por los niveles holorénicos es lo que permite superar las contradicciones de los niveles de procesamiento más bajos de la mente, a base de aportar más información sobre ellos (información = negantropía). De esta forma, el estado habitual dialéctico de la consciencia se experimenta como universo unificado desde niveles de procesamiento más elevados y globales, proporcionando la vivencia de transcendentalidad.
Erwin Jaeckle publicó un autoensayo con LSD 25, posteriormente revisado y supervisado por Rudolf Gelpke, de donde extraigo un corto fragmento que expresa sintéticamente el hecho expuesto más arriba, y que bajo otras expresiones lo hallamos en boca de todos los místicos, chamanes, ascetas y otros especialistas en el mundo mental, de la Tierra: «No se trata de perturbaciones de la consciencia, sino de la realización de la consciencia, de la comunidad universal, del acto único al que pertenecemos.[...]. Me reía toda vez que me sentía unido a las cosas, cuando sin palabras me sentía existir. Rimaba con el acrósito, era la risa celestial.» (Jaeckle, 1969. El subrayado es del original) .
(...) el ritmo es uno de los elementos básicos del orden de la naturaleza (las matemáticas esotéricas de Pitágoras están basadas en este evento) y en la dimensión holorénica de la mente: la poética de las neuronas es básicamente ritmo en las relaciones de comunicación. (...)
(...) el inconsciente colectivo no está por encima de las individualidades, sino que es la organización sistémica de una diversidad de mentes/cerebro que, a través de un medio de comunicación que funciona por empatías principalmente emocionales, crean una red interconectada y que no pasa por los niveles ordinarios de consciencia intelectiva, por lo que tal inconsciente colectivo se organiza sin que la colectividad ordinaria se aperciba de ello en la dimensión cotidiana. (...)
En algunas sociedades - incluidas la mayoría de las nuestras - el poder no surge de una decisión unánime de la colectividad, sino que, impuesto por una parte de la población sobre la restante, usa de la violencia, de los trucos que proporciona la psicología de masas, del fraude, de la inducción forzada, de la persuasión y coerción y de otros mecanismos Z, para convertirse predominantemente en un poder "sobre, más que en un poder "para".(...)
(...) se puede afirmar con rigor que en el ser humano adulto hay una cierta correlación entre las emociones y determinadas reacciones fisiológicas que acompañan cada estado emocional.(...)
El primer interrogante se presenta (...) respecto a la causalidad (...) ¿Es la vivencia emocional la que activa la reacción fisiológica, o al revés? ¿Es que la experiencia emocional y la reacción fisiológica constituyen la expresión de un mismo fenómeno? (...)
(...) Se ha podido desmentir que una acción fisiológica genere emociones concretas: si inyectamos adrenalina a un sujeto, le aumenta la intensidad de la excitación, pero no la cualidad (alegría, angustia o la que sea). (...)
(...) la música es el camino más universalmente utilizado para adentrarse en los procesos mentales holorénicos, y es el lenguaje también universalmente asociado a la religión ("músicas celestiales") y a los estados extáticos. Hay composiciones que inducen a la posesión, al trance, al éxtasis y a otras experiencias de la consciencia cerrada sobre sí misma. (...) Son composiciones en las que prima el ritmo por encima de la melodía. (...)
(...) los niveles holorénicos, además de un entrenamiento cultural previo para ordenarlos, pueden llegar a autoinducirse a través del consumo de enteógenos y también a través de prácticas mecánicas, gracias a las cuales el propio sujeto fuerza a su cuerpo a producir las mismas o similares alteraciones electroquímicas de las sinapsis neuronales. Tales alteraciones se dan de forma natural durante los periodos de sueño MOR [REM] o paradójico.
Un trabajo interdisciplinar entre biólogos, antropólogos, neurólogos, incluso físicos, no es imposible, sino deseable para el avance de la ciencia y del conocimiento humano.(...) Cerrarse en cápsulas estancas, sean en forma de departamento universitario, de disciplina científica o de método de trabajo, es tan lastimoso como estos pseudo científicos que convierten el método en la finalidad y nunca salen de él sin saberlo utilizar para nada.


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Cannazine. Fanzine Internáutico Antiprohibicionista.
Responsable de güeba: Alf Delaf
alfdelaf@porreros.org