"... somos bombardeados insistentemente, y desde hace una larga temporada, por mensajes apocalípticos que versan sobre los peligros de la droga. Los medios de intoxicación de masas - prensa, radio, periódicos, libros de divulgación, etc. - cuentan y no paran sobre los "peligros de la droga", que conduce a la desintegración del individuo y de la sociedad, a la muerte y a la locura. Sus mensajes se basan en dos falsedades: primera, que el uso de la droga es algo de aparición relativamente reciente, y segunda que son los componentes de esa extraña categoría social denominada "los jóvenes" - siempre, siempre se habla de los jóvenes como posibles delincuentes o como posibles víctimas - quienes la usan y difunden, quienes trafican con ella y quienes por ella perecen. Policías de todas clases - médicos, educadores, psiquiatras, psicólogos, sociólogos, e incluso policías-policías, de los de chapa, uniforme y pistola - escriben artículos y libros tratando de explicar este, para ellos, extraño y demoledor  fenómeno, y - lo que es más peligroso - buscarle un remedio, que suele ser la represión brutal, pura y simple, o a veces complicados métodos terapéuticos, individuales o sociales. Políticos de todas las tendencias están unánimemente de acuerdo en esto: hay que acabar con el aterrador fenómeno de la droga, corruptora de la juventud.
              "(...) las drogas son (...) una forma de defensa del individuo contra el sufrimiento producido por la opresión; han de ser, por lo tanto, consideradas como enemigas por un sistema que se apoya en la opresión.(...)
              "La policía, a veces, no usa pelotas de goma, porras o calabozos en su labor de represión: utiliza también un lenguaje determinado, una terminología y una apariencia "científica" para encerrar a determinadas personas - cuyo comportamiento o personalidad es nocivo para el sistema al que tal Policía sirve - en un comportamiento estanco, desde el que no pueden contagiar a los elementos sanos. Policías son determinados psiquiatras - la mayoría, por desgracia -; ciertos sociólogos, y muchos psicólogos; policías son todos aquellos que intentan cuadricular el comportamiento humano, y que castigan - o dan valor al castigo - a quienes se salen de madre.(...) toxicómano (...) no lo son sencillamente aquellas personas que toman sustancias tóxicas (...) sino que, además, deben situarse por su comportamiento al margen de los usos y costumbres establecidos como buenos. Sobre ellos recae el desprecio de sus conciudadanos, y las sospechas de la policía. Mientras tanto, hay muchísimos usuarios de drogas tóxicas que viven sin ser molestados, y que incluso se sorprenderían y se ofenderían si se les llamase toxicómanos o drogadictos; gran parte de ellos utilizan sustancias compradas en farmacias con su correspondiente receta médica (...). Todos ellos tienen un problema, del que pocas veces son conscientes: un problema "de adaptación al medio". Luchan desesperadamente para ser "personas normales", por adecuarse a los usos de su medio."
 
 

HARO IBARS, Eduardo: "De qué van las drogas". Las ediciones de la Piqueta, 2ª ed., Madrid, 1979, pg. 13-16.y pg. 86-87


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