
¿Cómo esperar que un día el Hombre que todos
llevamos dentro pueda desprenderse del animal que también llevamos
dentro si no se le dice nunca cómo funciona esta admirable mecánica
que es su sistema nervioso? ¿Cómo esperar que desaparezca
la agresividad destructora, el odio, la violencia y la guerra? Es indispensable
demostrarle que, a los ojos de la ciencia, pueden resultar mezquinos y
ridículos los sentimientos que a menudo le han enseñado a
considerar como los más nobles sin decirle que es sólo porque
son los más útiles para la conservación de los grupos
y de las clases sociales, mientras que la imaginación creadora,
propiedad fundamental y característica de su cerebro, generalmente
no se exige en absoluto para ser un hombre honesto y buen ciudadano.
(pg.9)
Para que esta función "imaginadora" sea posible, se comprende
que sean necesarios varios factores: a) Primeramente, elementos memorizados.
La creación de conjuntos relacionales nuevos será tanto más
abundante en cuanto que el material memorizado sea también más
abundante y, sobre todo, de orígenes más variados, es decir,
provenientes de fuentes del mundo exterior más variadas. De igual
manera, en la ciencia, el descubrimiento nace, en general, de los bordes
de contacto, en las "intersecciones" de disciplinas diferentes. b) También
se necesita una posibilidad de asociación de estos elementos. En
esto el cerebro humano está mejor dotado que el de los otros mamíferos.
Sus zonas corticales asociativas, es decir, las regiones capaces de poner
en relación los "elementos" memorizados en las áreas subcorticales,
son normalmente más ricas y más desarrolladas. c) Es preciso,
además,
que el funcionamiento cerebral no esté continuamente sumergido por
los influjos que conducen a un comportamiento "de emergencia", de huida
o de lucha, pues entonces la supervivencia inmediata aventaja la realización
de comportamientos más sutiles que resultan del descubrimiento de
soluciones nuevas, todavía no experimentadas, para los problemas
planteados por las variaciones energéticas que se producen en el
medio. Es preciso que los comportamientos paleocefálicos no
dominen a los más corticalizados. El mantenimiento del entorno por
la especie, que lo hace menos agresivo, es, pues, un factor cierto de evolución
y de creación. Hay, pues, aquí, una retroacción en
tendencia que permite, en parte, comprender la explosión técnica
de los últimos decenios.
(pgs. 25)
Desde la fecundación, el hombre hereda una memoria genética
(...) que no puede ser subestimada (....). Desde su nacimiento hereda (...)
toda la memoria semántica de la raza, (...) a través del
medio social en donde el azar de este nacimiento lo ha situado.
(pg. 27)
(...) sólo el lenguaje matemático podría permitirnos
no confundir la palabra y el objeto. El lenguaje común tiende a
focalizarnos primeramente sobre el objeto que se toma por la realidad,
luego sobre la palabra que se cosifica, cuando el único conocimiento
al que puede aspirar el hombre, el de las relaciones, se encuentra definitivamente
oscurecido. Se puede decir que cada cosa es relativa al conjunto del
universo y que aislarla en una palabra es suficiente para quitarle
todo el significado.
(pg. 28)
(...) un acto reflejo es inconsciente. (...) el 99 % de nuestros
comportamientos están hechos de estos automatismos adquiridos,
tanto en nuestra vida profesional como familiar. El papel de la vida social
es, esencialmente, el de crear tales automatismos. (...) la vida social
tiende a buscar la inconsciencia generalizada de los individuos, a favorecer
su comportamiento reflejo. Desde el punto de vista técnico,
un acto automático es también más rápido, menos
cansado y más eficaz que un acto que requiere ser pensado en cada
ocasión.
(pg. 33)
(...) el hombre es consciente porque es capaz de reaccionar de manera
original ante un problema planteado por el entorno, problema al cual podría
responder, no obstante, de manera refleja. Es, pues, tanto
más consciente en cuanto que puede encontrar una solución
diferente de las que le dictan sus determinismos. Por otra parte, también
corre el riesgo de ser tanto más consciente en cuanto a que sus
pulsiones fundamentales serán antagonizadas por las prohibiciones
sociales. Desgraciadamente, lo que ocurre más a menudo es que
este antagonismo sin solución sea tan doloroso que el individuo
prefiera ocultarlo en su inconsciente, ocultarlo tras el velo púdico
del logos razonador. Neurosis y psicosis encuentran allí sin
duda una fuente esencial.
(...) cada etapa de la evolución complejificante de las especies
ha sido el resultado de una brusca aclaración de consciencia, que
ha permitido el descubrimiento de una nueva solución para los problemas
planteados por el entorno.
(pg. 35)
La vida social parece ser, pues, un factor no despreciable de la inconsciencia
de los individuos, tanto más, por otra parte, en cuanto que asegura
lo esencial de su protección con relación al medio.
(pg. 36)
(...) la originalidad del hombre entre las especies animales parece
residir, ante todo, en el desarrollo de sus sistemas asociativos. (...)
Los procesos de memoria no parecen estar más desarrollados en él
que en otras especies animales, pero el hombre sabe, quizá, protegerlos
mejor, gracias probablemente a sus posibilidades asociativas más
ricas y más complejas.
(pg. 36)
(...) Sólo su imaginación ha podido permitirle crear
nuevas estructuras, cuyo interés colectivo no es, por otra parte,
real a no ser que le permitan comprender mejor, y en consecuencia organizar
mejor, el mundo que le rodea, a la espera de conocer y organizar mejor
su mundo interior.
(...) desde el momento en que el hombre se agrupa en sociedades (...)
este nuevo conjunto se interpone entre la finalidad del individuo y la
de la especie, que fundamentalmente coincidirán siempre.
(pg. 37)
(...) la vida no es más que la energía solar transformada.
(pg. 42)
Nuestra finalidad (...) debe ser (...) descubrir sin cesar nuevas
relaciones que permitan a la Humanidad (...) comportarse más eficazmente
con relación al universo.
(pgs. 45-46)
(...) a medida que se sube en la escala animal (...) la complejidad
de las circunstancias situacionales del individuo se acrecienta.
(pg. 125)
(...) la propiedad realmente humana es (...) esta posibilidad de imaginar
estructuras nuevas hecha posible por el córtex órbito-frontal.
(pg. 127)
Este córtex órbito-frontal representa (...) el "mezclador"
(...) de elementos memorizados, que conducen a la construcción de
nuevas estructuras.
(...) estas asociaciones (...) se hacen (...) motivadas (...) por los
afectos, por las pulsiones, las emociones y las experiencias engranadas.
(...) el recién nacido no puede imaginar más que en segundo
grado de abstracción y (...) hasta los cuatro años tiene
ya bastante con poblar su cerebro antiguo de automatismos (...). Sólo
a partir de esta edad (...) los circuitos largos (el mezclador) se
ponen realmente en acción y permiten la toma de consciencia.
(pg. 128)
(...) Diversas soluciones ya experimentadas le han sido transmitidas
por el lenguaje y las relaciones interhumanas. No tiene que redescubrir
cada día, afortunadamente, el fuego, ni la rueda, ni la vela. (...)
elegirá su comportamiento y tendrá la impresión de
haberlo hecho libremente. En realidad, habrá "elegido" la solución
que disminuirá sus tensiones, que satisfará sus pulsiones,
responderá mejor a sus deseos, ante todo el de dominación,
expresión social del instinto de reproducción, necesario
para la supervivencia de la especie. En un grado más elevado, "elegirá"
el comportamiento automático que en él habrá imprimido
el grupo al que pertenece, se someterá a los juicios de valor impuestos
por ese grupo, y que no tiene más valor que el de proteger a este
último en tanto que estructura viva.
(pg. 129)
(...) nos queda una facultad fundamental de este cerebro humano (...)
la facultad de imaginar, la facultad de elaborar, a partir de la experiencia,
todas las experiencias, generalmente inconscientes, (...) una nueva estructura,
un nuevo conjunto de relaciones entre los hechos memorizados.(...)
El determinismo (...) se convierte entonces en secundario.(...) Pero
saber que existe tendrá (...) una ventajas fundamentales.
La primera será la de alimentar un sentimiento de humildad y
la consciencia de la relatividad de los "valores" humanos. Es sin duda
el camino más corto para alcanzar la tolerancia. Pero la más
importante será la de obligarnos a conocer sus mecanismos, a intentar
en cada momento nuestro autoanálisis (....). Y ello, no por una
satisfacción narcisista, más o menos teñida de masoquismo.
Por el contrario, la búsqueda de motivos inconscientes de nuestros
comportamientos nos permitirá a menudo descubrir la parte que en
ellos toman los automatismos sociales.
Las sociedades no pueden (...) admitir generalmente sin reacción
el acto imaginativo, la solución nueva. (...) el individuo preso
en su engranaje experimentará forzosamente un sentimiento de satisfacción,
de seguridad, sus neuronas permanecerán en un estado oscilante
armoniosamente de polarización media, las pulsaciones primitivas
del cerebro de reptil serán sometidas a los automatismos adquiridos
del viejo cerebro de mamífero. (...) no podemos liberarnos más
que por el descubrimiento imaginativo de una situación original
que no se presente obligatoriamente a la salida del mezclador por el solo
hecho de que nuestra afectividad lo desea.
E incluso si tenemos la suerte de descubrirla a veces, chocará
con los automatismos que nos rodean, es decir, (...) el sentido común
(...).
En resumen, la inconsciencia de nuestros determinismos es lo que
hace creer a nuestro consciente en nuestra libertad. El término
consciencia debería sin duda reservarse a la consciencia de nuestro
inconsciente, a la consciencia del hecho de que estamos enteramente encadenados
a nuestro substrato biológico y a nuestro entorno social. La sola
luz en esta noche es el conocimiento, con la condición de que desemboque
en la imaginación (...)
(pgs. 130-132)

Sólo somos igual que los otros en tanto que individuos. Somos
los otros en nuestra estructura biológica, mezcla insondable de
todo el determinismo genético desde los orígenes. Somos también
y sobre todo los otros a partir de nuestros primeros contactos con el mundo
que nos rodea.
A ello se debe que el medio social en el cual nace el niño tenga
tanta importancia. Lo que su sistema nervioso "interiorizará" será
el capital de informaciones sobre el que podrán trabajar las asociaciones
que podrán realizar sucesivamente. Ahora bien, todas las actividades
nerviosas que resultarán de estas relaciones con su entorno social
poblarán de entrada su cerebro de reptil y su antiguo cerebro de
mamífero. (...) convertidas en inconscientes, tendrán pocas
posibilidades de ser puestas en cuestión. Constituirán la
base de su comportamiento, de sus juicios de valor, constituirán
la trama profunda de su personalidad.
(pg. 135)
La sociedad no se limita solamente a prohibir, sino que razona sus prohibiciones.
Las hace coherentes, y cuando no lo consigue hace un llamamiento a las
pulsiones instintivas, pero sublimándolas. Lo que en cierto caso
es un crimen, en otra circunstancia es un acto de valor.(...)
(...) uno de los sueños más locos del hombre durante
milenios fue el de poder volar. Antes de descubrir las leyes de la gravedad
que lo clavan al suelo de nuestro planeta, el hombre no lo logró.
Después, ha ido a la luna. (...) el día en que dejemos de
creer en esta libertad, el día en que hayamos precisado los mecanismos
biológicos de nuestro comportamiento, puestos en su sitio exacto,
el de los mitos, los juicios de valor que glorifican nuestros automatismos
sociales ¿acaso no habremos descubierto las leyes que nos clavan
todavía en la era prehumana de nuestra historia? Al igual que nos
hemos independizado del peso, sometiéndonos, porque las conocemos,
a las leyes de la gravedad y no "liberándonos" de ellas, igualmente,
ese día, podremos comportarnos como individuos, sabiendo que somos
los otros. Obedeceremos unas leyes sociales que sabremos que no son mitos
surgidos del antagonismo entre nuestras pulsiones instintivas y las exigencias
de supervivencia de los grupos sociales, grupos sociales que deberán,
por otra parte, dejar de interponerse entre el individuo y la especie,
ya que sus leyes son sólo fragmentarias, las de subconjuntos antagonistas,
cuando la única finalidad lógica es la de la especie.
(...)
Si alguna vez llega un tiempo en que cada hombre, sabiendo lo que
lo ata a la materia, conociendo las reglas que ordenan su comportamiento
social, puede hacerse independiente de estos determinismos, es decir, utilizarlos
conscientemente para superarlos, en lugar de someterse a ellos inconscientemente,
encallándose en ellos, si ese tiempo llega, es posible entonces
que podamos decir que se ha producido una mutación en la especie
humana.
(...) Por una parte, las sociedades nos proponen un sacrificio individual
en nombre de un humanismo que contradicen cada día en la menor de
sus decisiones, e incluso en su propia estructura. ¿Cómo
puede todavía el individuo dejarse arrastrar por los grandes sentimientos,
por los ideales, cuando todo a su alrededor los niega, cuando asiste a
una lucha despiadada por el dominio de los individuos, de los grupos, de
las clases sociales, de las naciones, de las razas? ¿Y cómo
puede ser de otra forma en tanto subsistan estos subconjuntos que obedecen
leyes primitivas, inscritas en la carne prehumana de su origen animal y
que él justifica con el logos razonante que esas leyes ignoran?
Por otra parte, al tener cada vez más dificultades en convencer
al individuo para que sacrifique su egoísmo instintivo por el bien
de un conjunto cuyos límites, con razón, no ve, mientras
que lo único que ve son las subdivisiones, las clases, aquellos
que se aprovechan y aquellos que son explotados, las sociedades utilizan
entonces la coerción, invocando la mayoría. Ahora bien, la
mayoría está enteramente automatizada en provecho de la conservación
de dicha sociedad, aquí o allí.
(...) Alienar el egoísmo instintivo del individuo al egoísmo
también instintivo del grupo, de la clase, representa en principio
un progreso puesto que responde al llamamiento de un conjunto mayor, pero
¿por qué presentar al individuo este egoísmo de grupo
como un ideal, como una cumbre que ya no puede sobrepasar? Después
de Cristo, ¿qué hombre ha sacrificado su vida para el conjunto
de la Humanidad? ¿Acaso es indispensable empujar al individuo al
sacrificio estimulando por medio de ciertas palabras, de ciertos conceptos
limitados, toda su afectividad paleocefálica? Es cierto que la acción
del hombre nunca es mejor estimulada que a través de sus motivaciones
instintivas más primitivas, instinto de dominación, racial,
de propiedad y de posesión, de supervivencia, de bienestar. Pero
al movilizar todo este capital inconsciente acumulado en el curso de los
siglos de la historia de la vida, se paraliza el mecanismo que hace del
hombre el último eslabón actual de la evolución, el
de su cerebro estructurante. Y quizá no nos esté prohibido
pensar que el hombre sería capaz de sacrificarse también
si se hiciera un llamamiento a este cerebro estructurante, diciéndole
que dicho sacrificio servirá a la Humanidad a recorrer una etapa
muy fragmentaria, infinitamente pequeña en relación a su
evolución total compleja, pero sin duda indispensable, si se desea
alcanzar esta obligación de la unión y el entendimiento entre
todos los hombres de la tierra.
(...) Creer que reuniendo (...) a los mejores "genitores" se alcanzará
una sociedad de superhombres es una idea verdaderamente simplista. Se alcanzará,
por el contrario, un bloqueo de la diversidad de la que nacen esos hombres
excepcionales; (...) Kepler nació de la copulación de un
militar borracho y de una bruja. En su época, los psicóticos
eran por lo general acusados de brujos. (...) La diversidad es un factor
esencial de la evolución puesto que es la que permite las "mezclas"
más variadas.(...) El progreso puede nacer de la diversidad de conceptos,
de la diversidad de las soluciones originales ante un problema planteado.
Cualquier tipo de estandarización es multiplicadora pero también
fijadora. Toda planificación autoritaria, todo concepto impuesto
por la fuerza o por la creación más camuflada de automatismos,
son un atentado contra las posibilidades abiertas al progreso humano.(...)
Las regiones del globo en las que el hombre ha permanecido aislado en el
curso de los siglos a causa de las dificultades de los medios de comunicación,
han visto por regla general degenerar progresivamente la raza, sin que
las cualidades originales se hayan desarrollado paralelamente. La diversidad
es una necesidad biológica fundamental. Es, pues, necesario dejar
expresarse a la diversidad. (...)
(pgs. 137-142)
La falsificación de nuestro inconsciente por el lenguaje consciente
no puede conducir más que a oscurecer el problema que se nos plantea,
pero asumirlo sin sublimarlo, lo que simplificaría mucho las cosas,
necesitaría evidentemente que fuésemos conscientes de nuestro
inconsciente o por lo menos de las pulsiones fundamentales que lo mantienen.
(pg. 143)
En lugar de "Libertad, igualdad, fraternidad", trilogía igualmente
falsa como irrealizable, que proviene de la era precientífica de
la historia del hombre, ¿no sería mejor aprender "Consciencia,
conocimiento, imaginación"?
(pg. 144)
... ser humano es ante todo intentar, una vez tomada consciencia
de los comportamientos animales, descubrir el medio de no imitarlos, o,
como suele decirse, de "superarlos". (...) la meta a alcanzar sería
(...) no camuflar este deseo de poseer bajo los términos de ética,
de moral, de religión ...
(pg. 146)
... la adquisición cultural, la herencia específica que
nos pertenece a todos, debería poder ser dispensada a cada niño
que viene al mundo.
(pg. 150)
... la solución del problema de la injusticia social (...)
consiste esencialmente en hacer de todos los individuos seres pensantes,
no bloqueados por automatismos sociales asentados esencialmente en el paleocéfalo.
(...) es urgente hacer desaparecer (...) las disparidades crónicas,
que no pueden más que alimentar (...) las pulsiones instintivas.
(...) Una educación que proporcionará (...) los útiles
necesarios para la estructuración armoniosa de los sistemas nerviosos
infantiles, una educación que no ahogará en los hijos del
hombre el carácter fundamental de la especie, la imaginación.
(...) Enseñar sin imponer, dar el gusto por jugar en la vida, es
decir, comprender, después por descubrir el mundo, es sin duda el
único medio para hacer desaparecer la injusticia social. Enseñar
los hechos sin deformarlos, sin añadirles ningún juicio de
valor, los hechos desnudos, no revestidos con el grueso manto moralizador
y sobre todo no presentar la solución temporal adoptada por una
sociedad como si dicha solución por sí misma fuera un hecho,
un hecho indiscutible, cuando no es más que un camuflaje del problema
que podría resolverse con mayor eficacia de forma distinta.
(...) La miseria puede no ser degradante, la riqueza lo es casi
siempre. El esclavo puede conservar una cierta nobleza, mientras que el
éxito social en una sociedad mercantil no expresa a menudo más
que la aptitud para explotar a sus semejantes, ateniéndose a las
reglas que dicha sociedad ha establecido para su propia seguridad.
(pgs. 150-152)
... un cuadro social (...) cuyo principal fin fuera conservar todas
las posibilidades creadoras de la imaginación, es el que la Humanidad
de mañana deberá realizar para sus hijos.
(pgs. 154-155)
Tener hambre y sed de justicia para el hombre moderno, creemos posible
traducirlo en hambre y sed de conocimiento de lo desconocido.
(pg. 155)
... los criterios seguidos para definir la justicia o la injusticia
social son, en países capitalistas, los de la clase dominante, esencialmente
el valor de la propiedad privada. El proletariado está en esto sometido
a dichos criterios, impuestos por una clase a la que detesta pero que al
mismo tiempo envidia. (...) la instrucción forma parte de estos
criterios, pero rara vez es juzgada por sí misma, sino por las ventajas
materiales que puede procurar, o por lo menos, cuando no se trata de ventajas
materiales, por la jerarquía que da en las posibilidades de dominación.
(pgs. 155-156)