Ecologistas en Acción se ha dirigido al Gobierno español
para exigirle que se posicione a favor de una moratoria frente a las negociaciones
de la denominada “Ronda del Milenio” de la Organización
Mundial del Comercio (OMC), por su carácter antidemocrático
y sus efectos
destructivos para el medio ambiente y los derechos sociales.
Ecologistas en Acción han suscrito junto con al menos 544 organizaciones sociales de todo tipo de más de 60 países de los cinco continentes una declaración oponiéndose a la celebración de la que ha sido denominada “Ronda del Milenio” de la Organización Mundial del Comercio, que está previsto que tenga su pistoletazo de salida con la reunión de la III Conferencia Ministerial OMC que se celebrará en Seattle (EE UU) a partir del 29 de noviembre próximo. Aunque la agenda completa de esta cumbre todavía no está determinada, es compromiso de anteriores reuniones abordar temas de tanta trascendencia como son la liberalización en materia agrícola, servicios, tecnología de la información y los derechos internacionales de propiedad intelectual (Trade-Related aspects of Intellectual Property Rights, TRIPs), que implicarían una desregularización social y ambiental de tales materias. Además de estos temas, la Comisión Europea, con el apoyo de EE.UU., Canadá y Japón, quieren incluir en la agenda la máxima liberalización de las inversiones a escala internacional y de las contrataciones de los estados, así como la política de competencia y las medidas de impulso al comercio internacional.
Las organizaciones firmantes del manifiesto consideran, al igual que
muchos de los países del Tercer Mundo, que los acuerdos ya adoptados
por la OMC no han hecho sino colapsar las economías nacionales,
aumentar las desigualdades entre las naciones e incrementar la degradación
ambiental
y social a escala planetaria.
Ecologistas en Acción, junto con las restantes organizaciones, critican el carácter antidemocrático de la propia OMC, donde a la hora de la verdad el peso de las grandes trasnacionales es abrumador; y por el contrario, consideran que es imprescindible paralizar el proceso y abrir un periodo de análisis y balance de las repercusiones sociales y ambientales del proceso de globalización económica. Además, reclaman que este proceso se abra a la plena participación de la ciudadanía, en tanto que ahora lo que prima es la comunicación fluida entre la Comisión Europea y los grandes grupos industriales y financieros.
La iniciativa de dirigirse a la Secretaria de Estado de Comercio,
Turismo y Pymes del Ministerio de Economía y Hacienda responde al
hecho de que hoy lunes 10 de mayo se reúnen en Berlín los
responsables de economía y/o comercio de la UE para definir la propuesta
de temas para
la Ronda del Milenio.
A juicio de Ecologistas en Acción “lo que se plantea a debate
son dos cuestiones fundamentales. La primera, si la libertad de comercio
está por encima de la protección del medio ambiente y de
los derechos sociales básicos, cuando la experiencia adquirida desde
la Ronda de Uruguay de la OMC, demuestra que son contradictorios. La segunda
cuestión, es si el futuro de la humanidad y del planeta sólo
debe ser determinado por las grandes compañías y un puñado
de gobiernos, o si
todos y todas debemos participar en definirlo”.
Más información Belén Balanyá 915 59 17 58
En noviembre de 1999, gobiernos de todo el mundo se van a reunir
en Seattle con ocasión de la tercera Conferencia Ministerial de
la Organización Mundial del Comercio (OMC). Los miembros de la sociedad
civil que hemos firmado esta declaración, nos oponemos a los esfuerzos
desplegados para extender los poderes de la OMC mediante una nueva ronda
de liberalización del comercio. En su lugar, los gobiernos deberían
revisar y rectificar las deficiencias del sistema y el propio régimen
de
la OMC.
Los acuerdos de la Ronda Uruguay y el establecimiento de la OMC fueron
presentados como un medio para lograr una riqueza y prosperidad globales
y promover el bienestar de toda la gente en todos los Estados miembros.
Sin embargo, en realidad, durante los últimos cinco años,
la OMC ha contribuido a la concentración de la riqueza en manos
de unos pocos, incrementando la pobreza de la mayoría de la población
mundial, así como modelos insostenibles de producción y consumo.
Los acuerdos de la Ronda Uruguay han servido sobre todo para conseguir una mayor apertura de los mercados en beneficio de las empresas multinacionales a expensas de las economías nacionales, de los trabajadores, agricultores y otros, así como del medio ambiente. Además el funcionamiento, las reglas y los procedimientos de la OMC son antidemocráticos, opacos, escapan de todo control ciudadano, y han ayudado a marginar a la mayoría de la población mundial.
Todo esto ha tenido lugar en un contexto de creciente inestabilidad económica mundial, de colapso de las economías nacionales, de creciente desigualdades tanto dentro como entre las distintas naciones y de una creciente degradación medioambiental y social, resultado de la aceleración del proceso de globalización.
Los gobiernos que dominan la OMC y las empresas multinacionales que se beneficiaron del sistema de la OMC se han negado a reconocer y tratar estos problemas. En su lugar están pujando por una mayor liberalización a través de la introducción de asuntos nuevos para que sean adoptados por la OMC. Esto conducirá a la agudización de las crisis vinculadas a los procesos de globalización y a la OMC.
Nos oponemos a cualquier negociación encaminada a una mayor liberalización, en especial a las que introducirán nuevos sectores en el régimen de la OMC, tales como inversión, política de competencia y licitaciones públicas. Nos comprometemos a promover una campaña que rechace tal propuesta. También nos oponemos al Acuerdo sobre Derechos de Propiedad Intelectual Relativos al Comercio (TRIPs).
Reclamamos una moratoria en nuevas áreas o nuevas negociaciones que amplíen el alcance y poder de la OMC. Durante esta moratoria, deberían realizarse una revisión y evaluación completas y en profundidad de los acuerdos existentes. Deben darse pasos significativos para reformar los acuerdos. Esa revisión debería evaluar el impacto de la OMC en las comunidades marginales, el desarrollo, la democracia, el medio ambiente, la salud, los derechos humanos, los derechos laborales y los derechos de las mujeres y los niños. Esa evaluación debería llevarse a cabo con la plena participación de la sociedad civil.
El fracaso del Acuerdo Multilateral de Inversión (AMI) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), pone de manifiesto la amplia oposición pública a la desregulación de la economía mundial, la dominación creciente de las empresas multinacionales, la utilización excesiva de recursos y la degradación del medio ambiente.
La revisión del sistema dará a la sociedad la oportunidad de cambiar su rumbo y desarrollar un sistema internacional alternativo, humano y sostenible de relaciones de comercio e inversión.
Esta declaración ha sido firmada a 3 de mayo de 1999 por 544
grupos.