Presentación
A más de cien años de sus inicios, el cine se ha
integrado a la sociedad de tal forma que en muchos caso se ha convertido en
una necesidad; obviamente no hablamos de una necesidad vital como casa y
alimento, sino de una social, aquella que implica un espacio o actividad
donde el hombre pueda relajarse o alejarse del mundo que les rodea.
El cine vino a llenar un espacio vacío
dentro de las diversiones públicas, mismas que se estaban convirtiendo en
insuficientes; donde hasta el progreso (refiriéndose a la luz eléctrica, las
bicicletas, el fonógrafo y otros inventos de finales del siglo XIX) eran
tomados como diversiones.
En esta sociedad positivista, el cinematógrafo entró triunfal como muestra
del progreso, del avance de la inventiva humana y cubrió el espacio
necesario dentro de la materia de diversiones públicas.
Así, la primer utilidad del cine fue ser entretenimiento, una diversión que
fuese capaz de distraer, de relajar, de permitir que por espacio de un par
de horas, el individuo, la sociedad se olvidaran de su problemas, y en
algunos casos, que ofreciera la oportunidad de olvidarse de sus tristezas y
pobreza, de hecho hasta nuestros días, esa sigue siendo la función primordial:
entretener.
“Cine” no tardó mucho para convertirse en un término de
uso común, y en pocos años se convirtió en una noción casi universal que al
mismo tiempo se iba haciendo más compleja, integrando en una palabra
distintas representaciones, dependiendo la circunstancia del individuo,
grupo o sociedad que la utilizara. Estas representaciones están
condicionadas a la circunstancia propia de los individuos, es decir, a la
cultura en la que están inmersos, misma que conforma su actuar y sus
relaciones con las instituciones y objetos dentro de una sociedad, y cada una de
estas representaciones será válida, porque es el significado propio de tal o
cual grupo.
Así, cinematógrafo, es decir, el aparato, pasó a cine
como diversión; de ahí y en pocos años el significado ha ido cambiando según
el grupo social: ahora puede verse como sinónimo de película, de lugar, y
¿porqué no? tener implícito el deber de realizar una especie de ritual para
dirigirse a ver una cinta. También encierra posibilidades de formar nuevas
relaciones sociales o reafirmarlas, como pueden ser la amistad, el noviazgo
o con la misma familia; lo implica a su vez, reconocer que el cine es un
acto comunitario y de convivencia social. Todo esto son ya representaciones
de un mismo término.
"Cine" así, significa para unos un simple edificio, una
mala imitación del teatro, para otros es la representación de sus miedos o
sus deseos; algunos piensan que no es más que un sueño
guajiro, ilusión rosa o una fantasía erótica; es séptimo arte, pero sobre
todo, para muchos el cine es simplemente mejor que la vida.
De ahí surge la importancia de estudiar el
cine.
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