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Sincretismo andaluz: un arte (2)

 

- «¿Le he dicho que en Biblos a Astarté le llamaban Baalat... o sea Señora?» interrumpió

 

- «No. ¿Por qué?»

 

- «Por nada. Cosas mías. Siga usted, por favor...»

 

«Pues eso, que estando en la ermita, de pronto, desde tres puntos

distintos, tres andaluces le cantaban, por turnos, sin más acompañamiento

que un óle sordo al final. Que a fin de cuentas, decía Federico que es óle

lo habíamos tomado de nuestros antepasados moros y que viene a ser

¡Wa-Allah! ¡Dios! dicho desde los más profundos "por dentro" cuando se ve

aparecer el duende . Gala lo llama "el portentoso aroma de aquello que no

dura: aquello que se tiene la suerte de presenciar entre el "todavía no" y

el "ya no". »

 

- «Mucho misterio...»

 

- «No. Un pueblo viejo, el más viejo del Mediterráneo, más viejo que los

griegos y que los romanos, como decía Ortega y Gasset . Un pueblo al que

para entenderlo hay que estar curado de espanto y de contradicciones. Un

pueblo que progresa entre dos rieles aparentemente antagónicos: el "qué mas

da" y el "estaría de Dios" ... y eso es de Gala también.»

 

- «Decía usted hace un momento que cantaban tres andaluces...»

 

- «En realidad cuatro. Y no le vi la cara a ninguno. Cada uno estaba en

medio de la muchedumbre y en distintos sitios, y tomaban la voz y la vez

sin ponerse previamente de acuerdo. Además, era fácil entender para todos

los que estábamos en aquel trance -y uso la palabra trance con perfecto

conocimiento de causa y efecto- cuando era que había terminado,

temporalmente, uno de ellos. Uno por soleares, otra por sevillanas; pero

esas sevillanas pausadas; sin guitarra ni palmitas. Y un tercero por

alegrías... que ya es difícil despedirse de la Señora a la que

invariablemente llaman madre en algún momento, por alegrías... Así, en

perfecta armonía, se fueron turnando y rezándole a la Señora sus cosas...»

 

- «¿Y el cuarto?»

 

- «Cuando ya nos íbamos -le había dicho yo a Gabriela "o nos vamos ya... o

yo me quedo aquí a vivir..."- al lado nuestro una mujer se arrancó por

fandangos. A mi el fandango es el palo del flamenco que más me gusta, el

que más me llega, y aquella mujer.... Eran seguramente fandangos alosneros

-del campo, claro está- y los decía con tal sentimiento que era imposible

no erizarse oyéndolos. Entendí rápidamente que la Señora no quería que yo

me fuese aún de allí.»

 

- «Hombre... usted tan racional, tan leído y tan viajado y entendiendo esos

mensajes...»

 

- «Andaluz al fin y al cabo... y desde el principio. Dijo Carlos Cano

alguna vez: «Soy andaluz por nacimiento, por sufrimiento, por sensibilidad,

por necesidad, y por compromiso.» Muchos suscribiríamos esas palabras sin

dudar ni un instante. Y viene a cuento aquello de lo que yo considero la

guía invalorable de Gala a la que se ha referido usted como poco disimulada

sorna hace poco...»

 

- «Pues explíquese usted.»

 

- «Dice Gala que el andaluz que por tener mucha cultura aprendida olvide

que su cultura madre es la de un campesino andaluz, está perdido. Y Gala

distingue dos tipos de cultura: la que llama consanguínea y congénita, y la

que es consecuencia de estudios, viajes, títulos y contacto con otras culturas »

 

- «O sea que usted, en el fondo, no es más que un campesino andaluz.»

 

- «¡Dios lo quiera! O... Diosa.»

 

- «Pero eso no es cierto. Tiene usted demasiadas horas de vuelo, demasiados

aeropuertos cosmopolitas con sus Duty Free llenos de las mismas cosas

inútiles, demasiadas salas de conferencia con traducción simultánea,

demasiadas discusiones en idiomas que no son el suyo, demasiados

restaurantes exóticos, para venir ahora a dárselas de campesino...»

 

- «Uno vive la vida que le ha tocado vivir, lo mejor que puede. Sin embargo

hay algo genético quizás, algo que atrae como un imán. Se baja uno de un

avión que lo devuelve a casa después de una semana extenuante de

negociaciones en un idioma ajeno, y a tientas, busca en el coche el disco

que se quedó puesto. Y apenas suenan los primeros compases de la última

copla que oyó antes de irse, siente que vuelve a estar en su piel. Y que el

campesino asustado que se ha pasado la semana agazapado detrás de un

disfraz, se relaja y se emociona. Y lo sabe uno porque se le humedecen los ojos...

No voy a negar sin embargo que no soy un andaluz tradicional. Llevo

demasiado tiempo lejos para no tener otras capas en la piel y fibras

agregadas en mis sentimientos. Lo supe claramente una vez que en medio la

calle Sierpes de Sevilla, unos cholitos -quena, charango, bombo y antara-

tocaban un huanito. Un fandango no me hubiese remecido más fibras

internas... Sin embargo eso, a fin de cuentas puede ser una ventaja, porque

puedo mirar a los andaluces desde un balcón -creo que eso decía de si mismo

Díaz-Plaja en "El español y los siete pecados capitales"- sin dejar por

ello de sentirme parte consustancial de lo mismo....»

 

- «Pero en cada vuelta a Andalucía...»

 

- «En cada vuelta a Andalucía se refrescan y vigorizan las raíces. Se

recupera un talante y un semblante. Por bien que viva uno lejos, por

acostumbrado que se esté, una mujer gesticulando con las manos delante de

la cara de la otra, solo para enfatizar lo que dice, un sonido, un habla,

un olor en las calles y en los campos, un sol que pica y broncea casi sin

quemar, un olor de puerto pesquero, un viento de levante... miles de cosas

-todo- te devuelven como al útero materno. A una pertenencia y a una

militancia. Y se llenan los tanques de oxígeno...De una especie de oxígeno

que huele a romero y a tomillo, como huelen los campos en primavera. Y a

mirto y a boj, como huele -invariablemente- la Alhambra. ¿Lo aburro?»

 

- «Ni una mijita, como dice usted. El ensimismado soy ahora yo. Tiene usted

una rara mezcla de componentes antagónicos entre si. Es usted

sorprendentemente racional y reflexivo... ¡es usted casi coherente! y sin

embargo...

¿Cómo conjuga usted su fe rociera -si es que puede llamarse así- con lo

racional? »

 

- «En primer lugar porque no hay nada que conjugar. El andaluz es de por sí

mestizo y está abierto, por naturaleza y tradición a manejar conceptos

antagónicos. Dice Gala -toujours Gala- que "Andalucía es evolución y unión

de los contrarios, digestión de alimentos contrapuestos, espongiario que

asume y, en su interior, transforma.. ."

Y en segundo lugar porque, como le leí no hace mucho a Manuel Toharia en El

País, ciencia y fe son dos conceptos independientes entre si. Una funciona

en el terreno de lo racional y el otro en el terreno de lo irracional . Me

parece a mí que cualquier andaluz, por razones históricas, está

acostumbrado a manejar ambos sin complicaciones.

El andaluz ha ido metiendo en sus sentidos -en los por dentro- poquito a

poco, imágenes que un día fueron babilonias, egipcias, griegas o romanas, y

las ha compendiado en otras, más o menos cristianas, sin aspavientos ni

disonancias. Poquito a poco. La religiosidad del andaluz ha ido así

trascendiendo hacia una interpretación peculiar del cristianismo. Las

Diosas romanas y los ritos griegos y probablemente tartésicos, han

confluido en Vírgenes y Cristos, a los que se les habla de tú y a los que

se les increpa, con el gesto y con la voz, con la confianza de un hijo

irreverente. Y a los que se saca en triunfo -en condescendiente competencia

con los de los demás- para mayor gloria de los cofrades y perplejidad de

los forasteros.»

 

- «La Semana Santa. Las Dolorosas.»

 

- «Sí. Pero también la visita a la Virgen o al Cristo, en su casa. Va usted

a San Gil en Sevilla, un día cualquiera, a mirar de cerca y despacito el

barroquísimo paso de palio de la Macarena, y sus mantos recamados en

filigranas imposibles de oro en seda y terciopelo, y se queda usted de

piedra al pasar por la iglesia. Da repelús ver la cantidad de gente que

está allí, sentada en una banca. Con la cesta de la compra o el maletín con

papeles, al lado. O evidentemente de paso, y haciéndole compañía un ratito

a la imagen aquella. Simplemente para recordarle algo, para hablarle, para

compartir su pena o su desazón. De pronto, una mujer gesticula. No es

necesario oírla para saber por el movimiento de sus manos y de su cuerpo

que le está echando algo en cara a su Virgen. Que le está hablando de tú.»

 

- «¿Irreverencia?»

 

- «¡Qué va!. Le está hablando a su madre, y le reclama - le echa en cara

algo- :la salud de un hijo, un imprescindible puesto de trabajo, que no

llega aún por... descuido, por falta de atención, pero nunca por falta de

interés de la Virgen. Es algo que esa madre -o ese padre- tiene el poder de

hacer. No en vano en Sevilla, por ejemplo, es el Gran Poder el cristo que

más gente tiene a su alrededor siempre. Y la Macarena... se llama

Esperanza. Como muchas de nuestras vírgenes. ¿No ha leído usted nunca a

Antonio Burgos ?»

 

- «Mucho poder y mucha esperanza, me parecen a mi...»

 

- «No crea usted... el justito. Incluso sin opio ni nada; solamente "...el

suspiro de la criatura agobiada, el corazón de un mundo sin corazón, el

espíritu de una época sin espíritu..." »

 

- «¡Está usted citando a Marx ...!»

 

- «Pero sin opio, ya se lo dije.»

 

- «También es algo manifiestamente infantil, ajeno a la realidad, y resulta

doloroso pensar que la gran mayoría de los hombres nunca podrán superar

este concepto de vida.»

 

- «Ahora es usted el de las citas... eso es de Freud . Me parece a mi que

Freud no vio nunca a un hombre o a una mujer agarrado de la reja de la

ermita, hablando con la Señora...

Sin ir tan lejos, en la misa de Romeros del sábado, al volver del camino,

al final, y mientras la gente se retiraba, unas cuantas chicas del coro de

Triana y dos chicos, como lo hacen siempre, vinieron a cantarle a la

chiquitita, a la virgen del Rocío que está montada sobre el Simpecao...»

 

- «El estandarte que llevan las hermandades en una carreta, como nave

insignia delante de todos los peregrinos, con una pintura o una pequeña

talla de la virgen. »

 

- «Oiga... está usted muy puesto en cosas rocieras... »

 

- «Lo indispensable. Siga usted..»

 

- «Pues llegaron delante del Simpecao, mientras la gente salía de la

iglesia, con sus guitarras y sus panderos y se pusieron a cantarle. Yo

tenía la cámara de vídeo a la mano. La gente que ve la grabación se

conmueve al ver los ojos de estas chicas ...hablándole a la Madre de Dios.

A la reina y pastora. A la Blanca Paloma. A la Señora. Rezando dos veces.

Su carita una rosa / de niña guapa./ Sus ojos dos luceros / que alumbra el alba...

Las coplas de mi Triana / el aire las va meciendo / con el sonido del

viento / se convierten en plegarias / pa la reina de los cielos.

No le sería posible a un checo criado en Viena entender esas expresiones.

Pobre Freud, su psicoanálisis se hubiese estrellado contra la evidencia de

las cosas simples. De la sabiduría ancestral que ha cambiado de ropaje a

sus devociones, pero no de destinatario.»

 

- «El campesino otra vez...»

 

- «El muy religioso pagano... aquél que sabe muchas cosas que nosotros

ignoramos y que no tiene ningún interés por conocer aquellas que nosotros

sabemos . Algo así dijo Antonio Machado.

¿Sabe usted que el Himno de Andalucía es en realidad un cante de trilla -de

campesinos- y es un himno religioso que se canta en algunos pueblos

andaluces por los segadores, a la salida y a la puesta del Sol? Es lo que

los griegos llamaban una lytiersa -una canción de segadores- y se canta en

el tono prescrito de do mayor, modulando al tono de la dominante, es decir

Sol mayor, tono campestre entre los griegos. Blas Infante que fue quien lo

escogió, le cambió la letra, pero originalmente decía:

Santo Dios, Santo fuerte, Santo Inmortal / Líbranos, Señor, / de todo mal.

Los pecadores pedimos / al Señor continuamente / y por eso le decimos, /

Santo Dios y Santo Fuerte./ Con dolor de nuestro pecho, /le pedimos al

Señor, / que seamos perdonados / ante del tribunal de Dios."

El padre Enrique Iniesta se llevó una Dolorosa a Roma, la Virgen del Mayor

Dolor de Granada, el 18 de junio del 2000 , para que en el Vaticano vieran

un ejemplo de lo que es la exaltación religiosa andaluza más espectacular.

Por las calles de Roma con banda de cornetas, racheo de costaleros, cimbreo

de varales, velamen encendido, búcaros y flores. Y cantaban ese Santo Dios"...»

 

- «Un primitivo himno al sol que cantan durante la siega, a la salida y

puesta del Sol...¡Vaya por Dios!»

 

-«¿Dios?» pregunté. Contestó sonriendo:

 

-«¡Touché! O Diosa. Aprende usted rápido...»

 

Seguí mientras le devolvía la sonrisa, alentado por su reacción

- «De la misma manera que hay cantos solsticiales en la Sierra de Huelva,

en el Alonso, en Navidad y San Juan. En los solsticios ... como debe ser.

En lugares muy cercanos a la marisma de Huelva, a la Rocina, al lugar donde

está la ermita de la Señora. Pero no solo allí. Andalucía es un paradigma

poco común del sincretismo. Capa sobre capa se ha ido haciendo la piel

religiosa del andaluz con la paciencia infinita de los pueblos viejos.

Los campesinos andaluces aún se saludan con un "A la paz de Dios" que no

viene de "Pax domini sit vobiscum", sino que es musulmán. El "si Dios

quiere" y el "estaría de Dios" también son moros. Y también el "perdone

por Dios, hermano, Dios lo ampare, lo socorra, lo ayude" que equivalen al

árabe "Dios te dé, te ayude, te sostenga, te contente «Allah yu ´tîka. »"

Y, claro está, el ojalá que viene de wa insh -Allah (Dios lo quiera) . Lo

dice Américo Castro, no yo...»

 

- «¿Son básicamente los campesinos de Huelva esos que han hecho del

sincretismo una especie de artesanía religiosa? preguntó, ya vivamente interesado.»

 

- «No, ¡que va! Muchas de estas expresiones trascienden lo andaluz y se

usan en toda España y en muchos países de Iberoamérica. Pero

específicamente el "A la paz de Dios", lo usan no sólo los campesinos, sino

-me consta- incluso los pescadores de Málaga, por ejemplo. Pero ejemplos de

sincretismo, se encuentran en todas partes. A mi me encanta leer a Gerald

Brenan, un inglés nacido en Malta que vivió en La Alpujarra, entre 1920 y

1934. Recordará usted que en La Alpujarra se dieron los últimos focos de

resistencia andalusí frente al castellano-leonés cristiano conquistador en

aquello que aún se llama equivocadamente la Reconquista.»

 

- «¿Equivocadamente? Está en todos los libros de historia...»

 

- «En todos no. Además la historia se cuenta siempre según le va al ganador

en la feria. No se re-conquista lo que no se ha tenido antes. Américo

Castro, de quien hemos hablado recientemente, decía que la verdadera

historia de España, la que está aún por ser contada, deberá algún día

abrirse camino a través de espesuras y matorrales de mitos y silencios .»

 

- «Decía usted algo de La Alpujarra y de Brenan...»

 

- «Sí. Que Brenan pasó tantos años allí, que ya a Yegen, el pueblo donde se

estableció, lo llamaba "nuestro pueblo". En aquella época La Alpujarra era

probablemente uno de los territorios más aislados y atrasados de toda

España. Allí escribió varios libros en los que jugando al antropólogo

aficionado, describió muchas de las costumbres de los pueblos de "su"

comarca. Uno de ellos en particular "Al sur de Granada", está lleno de

descripciones que son un tratado de sincretismo "a la andaluza". Habla por

ejemplo de un Cristo resucitado el domingo de gloria a quien para asociarle

con Adonis y Osiris y todos los demás dioses que han muerto para que los

cereales vuelvan a brotar y la savia recorra una vez más los tallos, iba

coronado de hoja. En la mano derecha le colocaban un ramo de flores y en la

izquierda una gavilla de cebada . Y habla del 1 de mayo, día de la cruz,

puesto allí por la iglesia en sustitución de una celebración pagana: la

muerte y resurrección del espíritu de los árboles, de igual manera que la

Pascua celebraba la muerte y resurrección de los cereales .

Brenan explica con mucha exactitud los ritos paganos, casi todos ellos

relacionados con la resurrección de los campos, en los que se comía, bebía,

y se bailaba. Fiestas a las que les habían dado una apariencia cristiana,

pero eran más antiguas que el cristianismo ....»

 

- «La Alpujarra es más bien una sierra ¿no?»

 

- «La Alpujarra es una comarca que comparten las provincias de Granada y

Almería situada en la parte meridional de Sierra Nevada. Tiene un paisaje

abrupto, montañoso y accidentado, que va bajando, desde las nieves

perpetuas de la Sierra Nevada y el pueblo más alto de España -Trevelez-,

donde se curan jamones serranos que tienen fama en todo el país, con ríos y

barrancos que recuerdan paisajes lunares, hasta los cultivos subtropicales

de la costa. Los pueblos, que dicen que pueden encontrarse iguales en el

Rif magrebí, son de una belleza arquitectónica sorprendente. En Ugijar,

bajando hasta donde ya casi se puede oler el mar, sitúa Brenan un templo

dedicado a Atenea, en cuyos muros Ulises, en uno de sus viajes, habría

dejado como ex votos sus escudos y los espolones de sus naves . Y en Adra,

ya en la costa, cuenta Brenan, que se encontraron cascos y monedas púnicos,

y las tumbas de dos niños judíos muertos durante el reinado de Augusto. Y

un santuario de la Virgen del Mar, reconstruido tras su destrucción por los

piratas en 1610, que perpetúa de una manera casta los ritos de

Astarté-Afrodita . Finalmente, y para no cansarlo, en Guadix, uno de los

asentamientos humanos más antiguos de España, y por el que discurría la via

Augusta, que desde su fundación romana adoraba al dios Marte, según

investigaciones de Brenan se encontraba un santuario a Isis .»

 

- «El ensimismado soy yo ahora, oiga usted.»

 

- «Hombre... usted en lo suyo y yo en lo mío...»

La religión española -como su lengua, sus instituciones, su escasa

capacidad para la ciencia objetiva, su desborde expresivo y su personalismo

integral- ha de ser referida a los 900 años de entrelace

cristiano-islámico. La teocracia hispánica, la imposibilidad de organizar a

España o a Hispano-América como un Estado puramente civil, afirmado en

intereses y realidades y no en magias personales, no es sino un remoto eco

del espíritu islámico y del judaico. Eso lo decía textualmente, el

historiador Américo Castro

 

- «Sincretismo: un arte andaluz.»

 

- «Una manera de enfrentar la vida teniendo siempre a mano a un padre

protector o a una madre protectora a los que se puede ir a ver a su casa, y

con los que se le puede tener una relación íntima, personal y privilegiada.

De los que se les puede exigir atención y a los que se le prometen cosas a

cambio de su atención personalizada a nuestros problemas. La gente va "de

promesa" al Rocío, sin hablar en todo el camino, andando, o -da penita

verlos- agarrados durante todo el camino al adorno posterior, una especie

de asa o barra en plata, que tiene la carreta que lleva al Simpecao.

Tragando polvo todo el camino, bajo el sol inclemente de las dos de la

tarde del mes de mayo. Socorridos con agua o rebujito -una mezcla de

manzanilla de Sanlucar con seven up, una fórmula milagrosa de cantidades

suficientes de glucosa y de alcohol para entonar- y con alguna tapita de

jamón o de queso, para renovar fuerzas, que le alcanzan los hermanos que

llevan una carreta con provisiones, cerca. Y aún así, de pronto una mujer

se pone a cantar por sevillanas y alegra a todos los que van cerca del

Simpecao. Y en una paraíta se marca unas sevillanas con otra rociera, al

son de una guitarra y de las palmas que le tocan los romeros. Gente rara. »

 

- «Locos...»

 

- « "¡Bendita locura!" Decía una noche del camino el Lolo , un patriarca de

la hermandad, que de lejos parece tener muy malas pulgas y de cerca es un

pan de Dios. Un trianero que nació en el barrio y nunca se ha alejado de

él. Un personaje, amado y temido en la hermandad, al que todo el mundo

respeta porque todo el mundo sabe que sus arrebatos siempre tienen que ver

con preservar la tradición. Con hacer las cosas "como Dios manda".

Charlábamos en la sobremesa, maltrechos después de un largo día, medio en

penumbra, alumbrados por una bombilla colgada de un cordel a tres o cuatro

metros de allí.

"Dicen que estamos locos. Que nos pasamos cuatro días a la ida y tres a la

vuelta, andando por los carriles polvorientos. Tragando polvo. Cansados,

con los pies hechos polvo. Que nos acostamos a dormir en medio del campo

sobre una manta o un colchón con saco de dormir. Eso... que estamos

locos.¡Bendita locura diría yo!". Y sonreía con sonrisa de sabio, cuando

yo le contaba cómo habíamos llegado al camino y cómo nos habíamos

contaminado de esa locura.»

 

- «Desde luego no hay nada que se le parezca en toda Europa. Quizás si en

Iberoamérica, donde a fin de cuentas llegaron las devociones junto con los

andaluces y los extremeños que las practicaban. Y junto con la Inquisición,

por cierto.»

 

- «¿En qué país católico hay nada semejante a las procesiones de Sevilla en

Semana Santa?» se pregunta Américo Castro .

Porque además debajo de un paso de palio, se juntan personas de todos los

orígenes y de todas las creencias, incluso agnósticos y ateos, que tienen

en común un extraño sentido de la trascendencia con la imagen -más bien con

lo que ella representa- que las convierte en su mediador particular en

aquellas cosas que no entiende o para las que se necesita un poder

superior... The Higher Power le llaman los Alcohólicos Anónimos en Estados

Unidos. Lo sé por un amigo y maestro, que en paz descanse, ateo y gringo

que hablaba conmigo de eso, cuando tuvo que recurrir a los doble-a»

 

- «¿Un Gran Poder?» preguntó con un puntito de sorna.

 

- «O quizás sólo una Esperanza. O la estampita que le dio su madre de

chico. O un greñúo. Un cristo de largas melenas que hay en Jerez y del que

un amigo mío escribió «Este es el Cristo de los jerezanos. El Cristo en el

cual, de alguna forma, no he dejado de creer. El Cristo de todos los

rebeldes que son y han sido, aunque éstos no lo supieran y aunque no

hubieran creído en nada jamás. El Cristo por el que sería capaz de andar

pidiendo escaleras cada primavera. » Hace referencia, lo sabrá usted, al

poema "La saeta" de Antonio Machado, que comienza con esa pregunta

desgarrada que hace un hombre del pueblo "¿Quién me presta una escalera, /

para subir al madero, / para quitarle los clavos / a Jesús el Nazareno?".»

 

- «Y eso... ¿no es idolatría?»

 

- «De la mejor que hay. De oliva... virgen. De primera presión...como el

mejor aceite.

Me parece que usted no ha entendido que la religiosidad del andaluz -y

cualquier cosa importante en su vida- no va por el camino de la ortodoxia.

Los ortodoxos almorávides, almohades y cristianos castellano-leoneses y

aragoneses que irrumpieron -del verbo arrollar-, en distintos momentos de

la época gloriosa de Al-Andalus, se entrometieron en un estilo de vida que

se inspiraba en la emoción estética más que en la regla, en la tertulia más

que en la polémica, en el razonamiento y la reflexión más que la acción y

la laboriosidad. Como hoy, el andaluz es un pueblo que se encuentra más

cerca de la postura griega que el resto de los peninsulares, porque su

indolencia es el resultado de un desdén por las cosas, de una parsimonia,

de un ascetismo y de una ciencia de la vida como dice Gala.»

 

- «No termino de entender lo de la idolatría... pura de oliva. »

 

- «Es que no he terminado de explicarlo.

Vea usted... Le daré algunos ejemplos. Federico García Lorca, en una carta

que mandó a sus padres desde Nueva York en 1929, les narraba su experiencia

en una iglesia protestante y se asombraba, días después, de la frialdad

-contagiada de los protestantes según él- de una misa católica apostólica y

romana. Reconocía, por comparación "lo prodigioso de un cura andaluz

diciendo una misa" y la personalidad, poesía y belleza que hay en "el

adorno del altar, la cordialidad en la adoración del Sacramento, el culto a

la Virgen"

El escritor y periodista Antonio Burgos felicitaba a un amigo sacerdote al

que habían cambiado de una pequeña y barroca iglesia de barrio a una de una

zona residencial, de moderna arquitectura. El cura le respondió "No creas

que debes felicitarme. Mira, antes, por la mañana, cuando llegaba a mi

iglesita barroca, abría la puerta, encendía la luz, y me daba cuenta de que

allí estaba Dios. Pero ahora, hijo, llego para decir misa de 8, abro,

enciendo la luz, y al contemplar aquello, no veas los esfuerzos de fe que

tengo que hacer para seguir creyendo que allí está Dios... "

Y también Burgos, devoto de la Macarena y del Gran Poder, explica cómo las

mujeres le toman las manos y le hablan de tú. Como a un hijo

Américo Castro explicaba, o más bien confirmaba, que quienes se meten

debajo de un paso de palio para llevar una imagen "la convierten en

sustancia de su mismo vivir y sufre por ella trabajos y penalidades" .. Y

que seguramente ni creen ni aprueban lo que manda la Iglesia "porque ni

siquiera están enterados de ello" .

Pero sin duda quien mejor ha sintetizado esta situación es el sacerdote

escolapio Enrique Iniesta (que dijo alguna vez que el andaluz fue musulmán

pero no tanto, fue judío pero no tanto y es cristiano pero no tanto):

"...Aquí Dios no es un triangulo con mucho ojo en medio sino un hombre que

sangra y resucita. Aquí creer los dogmas se hace, con los poemas mucho más

soportable.

Andalucía es un modo de creer en una religiosidad popular inasible,

incontrolable, desbordante, incomprendida porque es incomprensible. Como la

aceituna, para cuya recogida no hay máquina inventada..." .

Vaya usted a visitar iglesias andaluzas. Fíjese en las tallas, en los

cristos y en las vírgenes. Para quienes no están acostumbrados a verlas,

son imponentes -incluso puede que desagradables-, serias, conmovedoras,

auténticas y sobre todo reales en lo humano hasta niveles de desgarro.

Quien va a pedir amparo, entiende que "alguien" con esa expresión de

sufrimiento, de beatitud o de amor, sea natural, y exista. Porque es como

él mismo. Y de chico ya le habían dicho aquello de Dios y hombre verdadero.

Vaya a ver al Cachorro de Triana. Dicen que el escultor capturó la

expresión de un gitano que, muriendo de una puñalada, agonizaba en un

callejón delante de él. Vaya a casi cualquier iglesia pequeña y antigua, se

dará un baño de realismo religioso andaluz. Lo dice muy claro Antonio

Burgos: " ...Y es que Dios, por primavera, cada año viene a esta plaza para

enseñarle sus manos a aquel que quiera besarlas y ver que Dios tiene manos,

tiene unas manos humanas... Y es porque Sevilla estrena, para Él, Semana Santa." »

 

- «Pero todo eso es antihistórico. Es una interpretación muy particular...

Los hombres se imaginan a los dioses engendrados como ellos y revestidos de

las mismas formas decía Jenofanes , un filósofo griego quinientos años

antes de Cristo»

 

- «Y Nietzsche que el hombre en su orgullo, creó a Dios a su imagen y

semejanza, hace bastante menos. En cualquier caso, la iglesia tiene

asumidas y registradas como fantasías históricas fundamentos tan

sobresalientes para España, como la tumba del Apóstol Santiago en

Compostela, la llegada de los siete varones apostólicos a Granada, su

martirio en tiempos de Nerón y las consecuentes reliquias de San Cecilio en

el Sacromonte... Lo dice el sacerdote Enrique Iniesta y por lo tanto eso

"va a misa". ¿Pero quién le pone el cascabel al gato? Además ¿qué hacer con

todos aquellos a quienes la noticia los dejaría suspendidos en el aire. Sin

piso. Sin su apoyo de toda la vida...

Sin embargo, el andaluz tiene santos que no han pasado aún la aduana

vaticana, pero que ya disponen de toda la parafernalia de los santos

"oficiales". Y de la devoción, que es lo que vale en el rating de un santo.

Sin ir más allá: mientras la Iglesia revisa con toda minuciosidad -lleva

cuarenta años- el expediente de Fray Leopoldo de Alpandeire, el pueblo ya

lo ha colocado en los altares y dispone de estampitas, calendarios,

láminas, libros, rosarios, misas -especialmente los días 9 ya que falleció

un 9 de febrero- romerías, vistas a la cripta donde se encuentra enterrado

... y hasta página web . Antonio Burgos, siempre tan atento a la prodigiosa

religiosidad de su pueblo ha escrito cosas muy divertidas -y profundas-

sobre el hecho .»

 

- «Lo entiendo, pero es que la de ustedes no es una práctica religiosa muy

razonable...»

 

- «Menos mal que no ha dicho usted ortodoxa... aprende usted rápido

también. Mire usted: hay más sentimiento que razón en la religiosidad del

andaluz. Pero sentimiento sobre lo concreto, lo que puede ver, lo que puede

tocar. No sobre aquello que por abstracto le resulta inasible. Por cierto

¿le parece razonable que a la Señora del Rocío, que bien podría ser la

Diosa-Madre de los campesinos de hace tres mil años, vayan -hoy- las

mujeres de toda España que no pueden tener hijos a...pedirle fertilidad? A

mí sí me lo parece. La Diosa de la Fertilidad sólo ha cambiado de ropaje y

se ha vuelto una reina barroca como convenía que fuese, y como estaba de

moda -mujer al fin- cuando empezó su reinado actual . Recuerde usted que

fue primero una talla de madera que ha sido disimulada dentro de la nueva

imagen, y que en esto de las Diosas y de las Vírgenes hay ...eso: modas . Y

así y todo, los sabios campesinos almonteños, la visten de pastora cada

siete años y se la llevan por los caminos a su pueblo... Ya lo dijo usted:

"Sincretismo... un arte andaluz"»

 

- «Y siempre una imagen barroca cargada de mantos recamados, joyas y solemnidad...»

 

- «O no. De pronto descubren una de esas Madre-Diosas de las que habla

usted y, campesino al fin, vuelve a creer en una diosa totémica, vernácula,

quizás mágica. No hace mucho que descubrieron una estatuilla de mármol en

un pueblo de la provincia de Málaga . A ella están acudiendo mujeres a

ponerle las manos sobre el vientre para pedirle fertilidad. Ya no es un

dios con sus mismas formas, su cara y su sufrimiento. Seguramente que el

sentimiento que se vuelve algo más intimo, menos racional. En nosotros, ya

se lo dije, el sentimiento va por delante de la razón. Pascal, que era un

hombre de ciencia, lo decía bien .

 

- «Y no solo Pascal un importante historiador de las religiones, un inglés,

el profesor Arthur D. Nock dijo una cosa parecida: "la historia de la

religión es una historia de sentimiento más que de razón; de tal modo que

la gente se turba poco por las incoherencias entre su credo y su instinto" ...»

 

- Pues en Andalucía eso se ha entendido, me parece a mí, desde que cada

invasión, cada nueva conquista, aportaba Diosas o Dioses nuevos, que había

que colocar en los altares de los anteriores, sin perder de vista que aún

con otros ropajes y hasta con otro aspecto, los dioses -o las diosas-

originales no debían notar el cambio. O, de notarlo, aceptarlo con un guiño

de complicidad. Incluso en una obra tan importante del periodo andalusí

como "El collar de la paloma" -y observe usted la persistencia de la

paloma para aparecer en la vida del andaluz- en un verso, Ibn Hazm de

Córdoba, acepta que los fundamentos de la teología los ha derribado... el amor.

 

- «Un inglés con todos los diplomas de Cambridge y de Oxford. Y

conferencista, escritor, ensayista... un hombre muy respetado en los

círculos literarios, en las universidades, en los cenáculos de intelectuales.»

 

- «No hace usted más que confirmar lo que le digo. Y me encanta que fuesen

dos güiris -dos forasteros- de cultura tan opuestas a la de mi pueblo

quienes lo dijesen. Porque ni es fácil de entender ni mucho menos de

explicar. Mire usted: Mahatma Gandhi decía que lo que está en el origen de

todas las religiones es lo que nos pone cara a cara con el Creador . Cara a

cara, sin trampa ni cartón. Sin ropajes ni antifaces. Desnudos.

 

- «Usted ¿reza?»

 

- «¡Esas cosas no se preguntan! Me obliga usted a contestarle con otra

frase de Gandhi: "Mi mayor arma es la plegaria muda". Quizás use yo las

oraciones de mi infancia a modo de mantra hindú. El "ora pro nobis" de los

rosarios de mi infancia rebota en los artesonados de las iglesitas de mi

niñez y retumba en mi cerebro. Se parece mucho a las salmodias de los

musulmanes recitando el Corán. Y a los judíos contestando en la sinagoga

los sábados por la mañana en la tefilá shajarit -oración del sábado

por la mañana- cuando un joven se dispone a asumir sus responsabilidades en

su comunidad en la ceremonia de su Bar mitzvá .

Leía en un texto de los Hare Krisna que mantra significa "liberación de la

mente", y que al pronunciar cuidadosamente ese sonido se la deja libre de

pensamientos, lista para la meditación trascendental. Quizás muchas

religiones tengan letanías que buscan finalmente ese propósito.»

Pero calle... escuche usted un momento. Es el coro de la Hermandad de

Almonte el que canta ahora un villancico. Fíjese de que manera tan

campechana han resuelto el viaje -el camino- de la sagrada familia hacia

Belén. Escuche:

 

José cerraba la puerta

de la casita sencilla,

la Virgen lo esperaba

sentada en la borriquilla.

Que van para empadronarse

hasta Caná de Judea,

que es muy largo aquel camino

y es mucho lo que les queda.

 

San José está preocupado

pues María espera un hijo,

y él tendrá que hacer de padre

como el arcángel le dijo

y él tendrá que hacer de padre

como el arcángel le dijo.

 

Y la Virgen que es tan buena

a Dios siempre obedecía,

pero piensa que sería

menos amarga su pena

estando en Andalucía.

 

 

- «¡Ea! Ya hemos convertido a la sagrada familia en andaluces emigrantes

¿lo ve usted?» le dije sonriendo...

 

Al acabar la jornada

hacen noche en escampado,

en el desierto no hay

ni ansares ni venados,

y cuando el sol se despierta

te quema por los caminos,

que aquello no es la marisma

y no hay ni arroyos ni pinos

que aquello no es la marisma

y no hay ni arroyos ni pinos.

 

En medio de las calores

no hay nadie que les ofrezca,

con una sonrisa alegre,

un vasito de aguan fresca

con una sonrisa alegre,

un vasito de agua fresca.

 

Y la Virgen que es tan buena

a Dios siempre obedecía

pero piensa que sería

menos amarga su pena

estando en Andalucía.

 

 

- «Y además de andaluces ¡rocieros! ¡Están comparando el camino del Rocío

con el camino hacia Belén! La sagrada familia, acostumbrada a hacer el

camino del Rocío y a encontrarse protegida por el entorno natural y por los

demás peregrinos, hace, para empadronarse un viaje a Caná de Judea y sufre

las consecuencias de un lugar mucho más inhóspito y de gente distinta...

¡Qué manera de resolver la situación...! »

 

Entusiasmado, me di la vuelta para mirar hacia donde estaba puesto el disco

y... desperté. Se me había caído el libro al suelo.

Estirándome y bostezando entreabrí los ojos y busqué al personaje que había

estado parte de la mañana charlando conmigo...

Todo seguía en su sitio. El escape libre de una moto se mezclaba con el

zureo de la paloma que viene a reclamar, como muchas mañanas, unos granos

de maíz en el alfeizar de la ventana del baño. Unos niños en la piscina del

club de enfrente chapoteaban en el agua.

 

¡Hay que ver lo que puede hacer la digestión pesada de una cena de Navidad

generosa! me dije. Me he quedado dormido y hasta me he puesto a soñar... Y

no era mal sueño, no.

Si así me ha ido con el pavo de anoche, ¿qué me esperará en año nuevo que

han prometido las mujeres una tajine de cordero con salsa de ciruelas y cuscús...?

 

¡Hombre!... como no he comido desde anoche, y son casi las doce me han dado

ganas de comerme un polvorón andalumeño . Que este año han salido estupendos...

Me levanté y me fui para la cocina. El villancico seguía:

 

Y la Virgen que es tan buena

a Dios siempre obedecía

pero piensa que sería

menos amarga su pena

estando en Andalucía.

 

Llegó el momento sublime

del nacimiento de Dios,

y se miraron con pena

al verse solos los dos.

Igual que una luz de aurora,

nació en la cueva aquel rey

y le dan la bienvenida

solo una mula y un buey.

El silencio no se quiebra

con un son de sevillanas

pero la Virgen, llorando,

le está cantando una nana.

 

Y la Virgen que es tan buena

a Dios siempre obedecía

pero piensa que sería

menos amarga su pena

estando en Andalucía...

 

SINCRETISMO 1

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