Flannery O´Connor fue una escritora católica que vivió en el Sur de los Estados Unidos, una región tradicionalmente denominada << The Bible Belt>>, el cinturón bíblico. Los lectores familiarizados con el carácter peculiar de esta región frente al Norte comprenderán la particularidad de esta posición: si Estados Unidos en general se ha caracterizado, desde sus orígenes mismos, por un fuerte componente religioso inspirado en el protestantismo y el puritanismo, esta característica de especial relevancia en el Sur, pues aquí las innumerables sectas e iglesias de talante anticatólica y fundamentalista (baptistas, evangelistas, metodistas, etc.) encuentran su paraíso. Y, en verdad, muchos de los personajes que pueblan los relatos y novelas de Flannery O´Connor: lunáticos religiosos, predicadores y falsos predicadores, profetas y falsos profetas, vendedores de biblias, y tantos otros seres obsesionados con la religión, o para quienes la religión representa un negocio provechoso, no son productos exclusivos de la imaginación de la autora, sino en gran medida reflejo, aunque distorsionado, de una realidad cotidiana. Esta situación paradójica fue reconocida y valorada por O´Connor, para quien representa una posición excepcional que le daba acceso a un mundo en el que la Biblia era conocida, y creída literalmente, aun por la población más inculta. En << The Catholic Writer in the Protestant South>> O´Connor comenta: << Las dos circunstancias que han dado carácter a mi propia escritura han sido el ser sureña y el ser católica. Esto es considerado por muchos como una combinación inverosímil, pero yo he descubierto que es la más verosímil. (...) Fue hacia 1919 cuando Mencken llamó al Sur el cinturón bíblico y el Sahara de los Bozarts. Hoy la literatura sureña se conoce en todo el mundo, y el Sur sigue siendo el cinturón bíblico. (...) Por desgracia, allí donde encuentras católicos que leen la Biblia, comprendes que por lo general es una ocupación de los cultivados; pero en el Sur la Biblia es conocida también por los ignorantes, y es siempre ese mythos que los pobres comparten lo que resulta más valioso para el escritor de ficción>>. Brecha, nº5,marzo-abril 2000
Y es que la cultura de esta región está todavía impregnada de algo que la civilización moderna no ha conseguido eliminar: el sentimiento religioso que proporciona unas señas de identidad a un pueblo por lo demás diverso y, en ocasiones, enfrentado. En los tiempos de O´Connor, cuando el gran movimiento negro estaba en su apogeo, haciendo oír sus voces reivindicativas como nunca, y provocando una oleada de violencia que amenazaba con poner fin a la tradicional coexistencia <
ir a inicio
Revista "El Sur también insiste"
Montevideo - Uruguay
Copyright 2003