NÚMEROS ANTIESTUPIDEZ

            Cuando uno lee (u oye) tanta estupidez originada en quienes no tienen ni idea de lo que ocurre en Venezuela o, lo que es peor, ni la más mínima capacidad de razonamiento lógico (y no es necesario siquiera recurrir al "Test de los dominós" de Anstey para probarlo), hay que escribir. No hay más remedio, no hay otra solución.

            El informe "Acuerdo social para el desarrollo y superación de la pobreza" elaborado por el Instituto de investigaciones económicas y sociales (IIES) de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) de Caracas, Venezuela, basado en estudios realizados en el país desde 1997 por diversos investigadores y académicos nacionales a partir del "Proyecto pobreza", acaba de ser terminado y presentado a todo el país en el conjunto de auditorios de la Universidad Simón Bolívar (USB). En este proyecto participó también la Asociación Civil para la promoción de los estudios sociales (ACPES).

            El informe revela que:

·        La pobreza actual es del 69% sobre el total de la población.
·        De ese porcentaje, el 36% corresponde a pobreza relativa y el 33% a pobreza crítica.
·        Más del 50% de los nacimientos no son registrados el mismo año en que ocurren.
·        756.000 niños menores de 2 años tienen necesidades de cuidado y prevención.
·        652.750 niños entre 3 y 6 años no asisten al Preescolar.
·        142.000 niños entre 7 y 12 años no asisten a la Escuela Básica.
·        208.734 jóvenes entre 13 y 15 años no asisten al tercer nivel de Escuela Básica.
·        361.047 no asisten a Educación Media (65%).
·        880.000 familias viven en pobreza extrema (ni siquiera cubren sus necesidades básicas).

Después de más de cuatro años de desgobierno, de promesas incumplidas, de mentiras a troche y moche, de enriquecimiento voraz de unos pocos miles a costa de la inmensa mayoría, de fuga de capitales nacionales e internacionales, de cambios de rumbo a cada momento en materia económica, de crecimiento de los impuestos con adición de los llamados "impuestos irracionales" como el Impuesto al  débito bancario, por ejemplo, que grava cualquier tipo de transacción bancaria aunque sea entre cuentas de una misma persona jurídica o de personas naturales si son más de una (esposo y esposa, por ejemplo), gravamen instituido "en forma provisoria y sólo por seis meses, no más" y que ya lleva año y medio, ¿a quién diablos se le ocurre culpar de todo esto a la guerra en Irak? ¿A quién se le pasa por la mente culpar de todo esto al "capitalismo internacional", el cual una y otra vez es tratado de seducir con cantos de sirena de ministros y embajadores que los buscan en Wall Street (¿dónde más?) y a los cuales, obviamente, hacen oídos sordos porque, si hay alguien que no es idiota, es un capitalista guiado únicamente por la tasa probable de rendimiento de su inversión y por el índice de confiabilidad que tiene un mercado o un país en el cual se piensa en invertir?

            A ver si hay alguien, chileno o no, que se atreva a desmentir la siguiente comparación: Chávez ha incrementado, con su errónea política económica, el costo de vida y se niega a decretar, siquiera, un modesto incremento salarial para los trabajadores estatales, municipales y hasta para los privados también. Para dar una idea, y sólo tomando el índice general de precios al consumidor (IPC) del Banco Central del Venezuela a enero/2000 (184.6) y comparándolo con el equivalente a marzo/2003 (329.5) puede verse claramente cómo ha perdido poder adquisitivo el salario (144,9%) durante buena parte del desgobierno del monstruo asesino y embustero, es decir, empobrecimiento neto de los trabajadores. Y busca inversiones extranjeras en Venezuela ofreciendo bajos costos de mano de obra, fijos, sin incrementos sorpresivos, porque hasta hace oídos sordos a las solicitudes legales de convocatorias a reuniones obrero-patronales para discutir los convenios salariales vencidos. ¿No hacía lo mismo Pinochet? ¿Pero idéntico idéntico? ¡Ah sí! ¡Los muertos!

            ¿Muertos en la guerra en Irak? ¡Por favor! Semanalmente mueren en Venezuela, a manos del hampa desatada, centenares de personas, hasta miles en algunas semanas. Se asaltan bancos, camiones blindados de transporte de dinero utilizando bazookas y granadas de fragmentación. ¿De dónde pueden salir estas armas de guerra sino de los únicos que las tienen, las Fuerzas Armadas?

Se va a cumplir el primer aniversario del luctuoso 11 de abril de 2002, 19 muertos sólo ese día a manos de francotiradores del gobierno como parte de los 300 y tantos muertos políticos que ya lleva en su luctuoso haber (y considerando sólo los de su gobierno, dejando de lado los acaecidos con motivo de los dos intentos de golpe de estado de 1992). Como homenaje, tres rositas de parte del gobierno del dictador asesino: 1) acaba de concedérseles libertad con obligación de presentarse semanalmente al Tribunal y prohibición de salir del país, a los únicos cuatro asesinos que fueron grabados y televisados, en vivo y en directo, ese negro día, abaleando a los manifestantes (el juicio se sacó de Caracas, sede natural, para llevarse a un oscuro Tribunal de Apelaciones del Estado Aragua); 2) el dictador asesino tiene sobre su mesa de trabajo, listo para la firma, el decreto sobreseyendo sus causas penales, es decir: decretando la absoluta impunidad de los asesinos; 3) entre el 11 y el 13 de abril, y para conmemorar adecuadamente la luctuosa fecha, el dictador asesino ha convocado a sus admiradores y asalariados del exterior, a un aquelarre máximo (con habitaciones reservadas y pagadas por el gobierno en el Hotel Hilton ***** de Caracas of course), exposiciones acerca de los "logros revolucionarios" y, por supuesto, "comisiones de trabajo" y "conferencias magistrales" (hay que tratar de justificar el terrible dispendio financiero). Quizás, como máxima obra del régimen tiránico, se pueda mostrar, allí mismito, a la vuelta del Hilton, el "huerto organopónico" inaugurado por un general cubano en días pasados en el Paseo Vargas, con canteros sembrados de perejil, cilantro, ajíes y demás vegetales fuertemente alimenticios para el pueblo, que serán vendidos por medio de los llamados "buhoneros" (vendedores ambulantes, o economía informal), y quizás ya se haya inaugurado el primer "gallinero vertical" de los propuestos por el propio dictador como solución a la cobertura de la demanda proteínica de las familias pobres (¿qué gusto tendrá la carne de las gallinas que se paren en el palo de abajo del todo?).

            ¡Por favor! Quien no tenga nada que hacer, que no se ponga a escribir estupideces. Y mucho menos, a publicarlas.