DOS
ENCUESTAS PARA PENSAR
por Graciela Vera
Un estudio del catedrático Josep Oliver da por tierra
con la creencia popular de que los emigrantes tienen una baja formación
educacional.
Seguramente la afirmación de que
los inmigrantes cuentan con una formación superior a la media española
puede sorprender a muchos; no obstante un estudio reciente dirigido
por el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de
Barcelona (UAB) Josep Oliver, no deja lugar a dudas sobre esto y hecha
por tierra muchos prejuicios arraigados en la opinión pública.
La ‘Encuesta de Población Activa
(EPA)’, en la que se basa el estudio, analiza las respuestas. tanto
de los inmigrantes con su situación regularizada como la de los ilegales
y, de su resultado destaca el alto nivel de cualificación de los extranjeros
que viven en suelo español.
Los números que arroja el estudio de referencia son categóricos.
Indican que el 29% de los extranjeros tienen estudios superiores en
tanto que solo un 22% de los españoles los poseen; el 28% de los inmigrantes
tiene estudios secundarios frente al 20% de los españoles y, vista la
información desde el ángulo opuesto encontramos que tan solo el 43%
de los inmigrantes tienen niveles bajos de formación frente al 57% de
los autóctonos.
Pero no es ésta la única sorpresa
a la que nos han conducido los estudios realizados por Oliver. A mediados
del año pasado alertó a la opinión pública al señalar que de los jóvenes
españoles de entre 16 y 29 años que trabajan, el 44% solo posee estudios
primarios.
El catedrático de la UAB, quién
realizó estas investigaciones por encargo de la empresa de trabajo temporal
Manpower, alertó que España ‘puede estar consolidando uno de los mercados
laborales más precarios de Europa’.
Pero los datos que nos suministra Oliver nos dejan más estupefactos
ya que de ellos surge que del total de jóvenes en actividad el 1% carece
de estudios, el 44% posee sólo estudios primarios, el 37% tiene también
estudios, el 9% es diplomado y el 10% licenciados.
Estas cifras colocan a España en
una posición que limita sus posibilidades de desarrollo frente a los
otros países de la Unión Europea donde los números se invierten. Un
ejemplo de esto es Alemania donde tan solo el 10% de los jóvenes con
empleo cuenta únicamente con estudios obligatorios.
Las cifras que se barajan en España resultan preocupantes
por la limitación de las posibilidades para el capital humano y del
desarrollo económico del propio país; más cuando la mayoría de estos
jóvenes se encuentra empleado en sectores donde la temporalidad es alta
y donde se requieren bajos índices de cualificación intelectual, entre
otros los del comercio, la hostelería y la construcción.
Almería, 10/04/2003